El presidente de gobierno español y el líder de Cataluña se reunían el jueves en medio de intensas gestiones para decidir los términos del diálogo y entre dudas sobre si se hablará del espinoso tema de la independencia catalana.
Pedro Sánchez se dirigía a Barcelona la capital de Cataluña para su reunión con Quim Torra, quien encabeza un gobierno pro-secesión y quiere que el tema del autogobierno figure en la agenda. Torra dijo que se trata de una cumbre entre dos gobiernos, lo que Madrid rechaza.
Sánchez ha dicho que quiere concentrarse en temas sociales y económicos de Cataluña y no en la controversial campaña independentista que lanzó la región el año pasado. Tras gestiones de último minuto en torno al temario y al tema de si estarán presentes miembros de ambos gabinetes, finalmente se fijó el encuentro para las 7 de la tarde (1800GMT.)
Varios grupos independentistas llamaron a protestas frente al palacio en Barcelona donde se realizará el encuentro, y frente al hotel donde Sánchez hablará ante un grupo empresarial la noche del jueves. Grupos sindicalistas y estudiantiles convocaron a una huelga para el viernes, cuando el gabinete español sesionará en Barcelona.
La seguridad en la próspera región nororiental de 7,4 millones de habitantes, usualmente a cargo de la policía catalana, ha sido reforzada con cientos de oficiales antimotines nacionales.
El consejo de ministros usualmente tiene lugar semanalmente en Madrid, pero el gobierno centroizquierdista de Sánchez quería enviar el mensaje de que tiene derecho a sesionar en todo el territorio nacional. El gobierno catalán apoya las protestas, pero ha asegurado que protegerá tanto al derecho de Sánchez de sostener sus encuentros como el derecho de la gente a protestar.
Nueve líderes separatistas que habían sido acusados de rebelión y otras ofensas por el referéndum y la declaración de independencia del año pasado emitieron una carta desde prisión exhortando al pueblo catalán a salir a las calles a protestar.
Cuatro de los líderes catalanes separatistas encarcelados declararon el jueves que suspendieron su huelga de hambre más de dos semanas después de iniciarla porque consideran que su protesta ha alcanzado sus objetivos.
El activista y político Jordi Sánchez y el ex miembro del gabinete catalán Jordi Turull iniciaron su huelga de hambre el 1 de diciembre, y dos días después se sumaron los ex ministros regionales Josep Rull y Joaquim Forn.
Su vocera, Pilar Calvo afirmó que la huelga ha atraído atención a la difícil situación de los separatistas e impulsó al Tribunal Constitucional de España a revisar algunas de sus apelaciones, lo cual les permite llevar su caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos..
FUENTE: AP




