Incertidumbre domina las elecciones legislativas de Perú

AP

A un par de días de que Perú acuda a las urnas para renovar a sus legisladores, Zenobio Mullisaca no ha decidido su voto.

La situación que enfrenta es excepcional porque, por primera vez en 30 años, el país no elegirá a su presidente y congresistas de manera simultánea. Los comicios del domingo sólo reemplazarán a los legisladores debido a que el presidente Martín Vizcarra disolvió el Congreso en septiembre pasado después de que el organismo rechazara apoyar unas reformas impulsadas por el mandatario.

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El Parlamento solía estar dominado por el partido derechista opositor Fuerza Popular, que protegió a funcionarios investigados por corrupción.

La incertidumbre de Mullisaca, quien perdió la visión hace ocho años, es compartida por otros peruanos que de manera obligatoria elegirán a 130 representantes del Legislativo este fin de semana.

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“Recién voy a decidir”, dijo Mullisaca, un antiguo soldador metalúrgico de 63 años, frente a una iglesia limeña del siglo XVI en cuyos exteriores se detiene con frecuencia para pedir limosna y juntar dinero para solventar una operación de trasplante de córneas.

El nuevo congreso unicameral, al que postulan 2.383 candidatos en 22 partidos políticos, legislará hasta julio del próximo año, pero su desempeño será la plataforma para el plato grande: las elecciones presidenciales y legislativas de 2021.

Los expertos afirman que alrededor de la mitad de los electores peruanos resuelven sus dudas sobre su voto la última semana y varios el mismo día de las elecciones. Con frecuencia los votantes cambian de opinión en medio de golpes bajos entre candidatos y encuestas falsas que circulan en días previos al evento electoral.

“En Perú, lo que pasa en nueve días es un siglo”, dijo Hernán Chaparro, jefe de estudios de opinión del Instituto de Estudios Peruanos, un influyente centro local de investigaciones sociales.

La última vez que se realizaron unas elecciones como éstas fue en 1993, cuando el entonces presidente Alberto Fujimori --ahora encarcelado mientras cumple una sentencia de 25 años por asesinato y corrupción-- convocó a unos comicios legislativos para crear una nueva Constitución luego de cerrar de forma ilegal el parlamento en condiciones diferentes a las ejecutadas por Vizcarra.

Los peruanos tienen la confianza más baja en las instituciones políticas a nivel del hemisferio occidental de acuerdo al barómetro de las Américas 2018, que coordina la Universidad de Vandervilt.

Con cinco expresidentes enjuiciados por corrupción --la mayoría enredados en los sobornos otorgados por la constructora brasileña Odebrecht a cambio de exorbitantes ganancias a costa del dinero público-- los peruanos están decepcionados de los representantes que no cumplen sus promesas. Además, votan obligados por temor a una multa de 26 dólares.

“Ni quiero escuchar (a los candidatos)... Para entrar ofrecen y, al momento que están adentro, no te ayudan”, recordó con amargura Mullisaca, quien se quemó las retinas de los ojos tras soldar metales por más de dos décadas sin una adecuada protección. “Todos los políticos son unos rateros”, añadió mientras apretujaba una taza roja con la imagen del Divino Niño Jesús donde caen las limosnas que le permiten una ganancia de unos cinco dólares diarios.

Adriana Urrutia, directora de la escuela profesional de ciencia política de la Universidad jesuita Antonio Ruiz de Montoya, afirma que los peruanos ya no votan por un partido, sino por candidatos específicos, lo cual provoca votos fragmentados y una alta volatilidad electoral. “Dificulta la construcción de una institucionalidad representativa en nuestro país”, dijo la experta.

Hace treinta años, los partidos políticos empezaron a desprestigiarse en Perú y no se han recuperado de ese golpe. Según el Barómetro de las Américas, los peruanos son los que más creen en todo el hemisferio occidental que más de la mitad de sus políticos están involucrados en corrupción.

Los partidos políticos se han convertido en “una franquicia adquirida para después alquilársela a politiqueros ambiciosos que compran los primeros lugares para participar en las elecciones”, dijo Enrique Fernández, exdiputado hace 35 años y candidato izquierdista que lidera el Frente Amplio.

En las últimas semanas se han conocido acusaciones que incluso lindan con lo delictivo.

Un candidato de piel clara de un partido derechista es investigado por racismo por la fiscalía luego de regalarle una pastilla de jabón durante un debate a otro de izquierda con piel oscura. Otro postulante bailó imitando al Guasón mientras prometía honestidad y un tercero renunció a su candidatura luego que se confirmó que había golpeado en el rostro y pateado a su esposa.

Datos oficiales arrojan que 235 candidatos fueron sentenciados por delitos que van desde no alimentar a sus hijos hasta violación, incluyendo violencia familiar, estafa y proxenetismo. El 95% de los postulantes también gana menos que un parlamentario, que en Perú recibe unos 65.000 dólares anuales.

Los resultados de un simulacro nacional de la firma Ipsos Perú difundidos el domingo por el diario El Comercio indican que 46% piensa votar en blanco, viciado o no sabe. Es el mayor bolsón de votos al momento. Se realizaron 1.215 simulacros con un margen de error de 2,8 puntos porcentuales.

El candidato Fernández, de 77 años, ensaya una respuesta por el alto número de indecisos.

“La gente esta harta de tanto sinvergüenza convertido en político, no es una casualidad que estemos enjuiciando a cinco ladrones que han sido presidentes en Perú. Los últimos 30 años de la vida en este país han sido gobernados por sinvergüenzas”, dijo.

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