Ecuador reduce movilidad por COVID-19, Cuba recibe crucero

AP

Ecuador decidió endurecer las restricciones y prohibió a la gente salir siquiera a caminar o andar en bicicleta, en la continuación del reforzamiento de las medidas con las que algunos países de Latinoamérica intentan evitar la propagación del nuevo coronavirus.

Guatemala, por ejemplo, suspendió el regreso de centroamericanos bajo un acuerdo de cooperación y los vuelos de guatemaltecos deportados desde Estados Unidos, mientras en Cuba las autoridades recibieron a un crucero británico con un millar de personas a bordo y cinco personas infectadas con COVID-19 que por varios días ningún país quiso aceptar.

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El martes temprano reinaba la confusión en Quito, la capital ecuatoriana. Decenas de conductores pugnaban porque los dejaran avanzar mientras cientos de ciudadanos esperaban el transporte público y policías y militares los invitaban a regresar a sus hogares. Unas horas después, la ciudad lucía desolada.

Tras los primeros momentos de confusión, en los que algunos conductores lograron pasar, los uniformados organizaron retenes para hacer cumplir la orden del presidente Lenín Moreno y el alcalde capitalino Jorge Yunda.

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La noche del lunes, al declarar el estado de excepción, el mandatario argumentó que “estamos enfrentando una guerra y en esta guerra haremos todo lo posible y hasta lo imposible para cuidar a mis hermanos”.

El estado de excepción por 14 días también implica el cierre de servicios públicos -menos los de salud y seguridad-, y las actividades del sector privado, excepto las vinculadas a la alimentación, salud y finanzas.

Entre el lunes y martes en Ecuador casi se duplicó el número de casos al pasar de 58 a 111. La cifra de fallecidos se mantiene en dos.

En Guatemala, el canciller Pedro Bolo dijo que los vuelos de deportados en el marco de un acuerdo de cooperación con Estados Unidos, conocido como ACA, estarán suspendidos por tiempo indefinido. La cancillería lo calificó como una “medida cautelar” que se mantendrá mientras se establecen protocolos sanitarios para que puedan ser llevados a sus comunidades, debido a que el servicio de transporte público está sin operar.

Guatemala mantiene cerradas sus fronteras, pero en el caso de los guatemaltecos su ingreso al país está protegido por la constitución.

Mientras, en Cuba, el funcionario Juan Antonio Fernández de la cancillería cubana indicó que el crucero británico MS Braemar entró a aguas territoriales por la mañana y atracará en el puerto de Mariel, a unos 70 kilómetros al oeste de La Habana. “Estos son tiempos de solidaridad y cooperación”, agregó.

El barco británico había sido rechazado por otras naciones caribeñas.

En Cuba se han registrado cinco casos de coronavirus. Además hay más de 300 personas en aislamiento -de ellas 243 son cubanos- consideradas casos sospechosos o porque tuvieron contacto directo con alguno de los contagiados.

Directivos del Ministerio de Salud cubano defendieron la posición de la isla de aceptar el crucero por razones humanitarias y aseguraron que eso no significará poner en riesgo a la población, pues la operación se realizará con la máxima seguridad.

Los pasajeros y la tripulación serán llevados desde el puerto de Mariel hasta el aeropuerto internacional de manera directa y enviados en chárter a Gran Bretaña el miércoles.

En Colombia el presidente Iván Duque ordenó el cierre de las fronteras con Ecuador, Perú y Brasil -como ya lo había hecho con Venezuela- desde el martes y hasta el 30 de mayo. En tanto, 10 de los 32 departamentos del país decretaron el toque de queda por las noches.

El gobernador de Cundinamarca, Nicolás Garcia, dijo a The Associated Press que “esto no es juego. Los colombianos tienen que ser conscientes que el COVID-9 es un virus que si no se controla, nos afectará a todos”. Según el Ministerio de Salud hasta el martes había 65 casos confirmados en Colombia.

En Bogotá rige la emergencia sanitaria porque es la ciudad con mayor cantidad de casos.

Un reportero de AP que hizo un recorrido por diferentes partes de la capital notó una disminución en la movilidad de personas y vehículos. Algunos pasajeros usaban tapabocas mientras esperaban en las estaciones del Transmilenio, donde fueron colocados lavamanos portátiles. Varias empresas enviaron a sus empleados a sus casas para que trabajen desde allí hasta nueva orden.

Por su parte, desde el viernes y hasta el 25 de marzo se suspendieron los trenes y autobuses de larga distancia y los vuelos de cabotaje en Argentina para restringir la circulación de ciudadanos ante la llegada del fin de semana y los feriados del 23 y 24 de marzo. 

“Queremos desalentar el viaje del fin de semana largo. Muchos argentinos no han tomado conciencia de la situación crítica que vivimos", afirmó el ministro de Transporte, Mario Meoni, en una conferencia de prensa.

En tanto, se dispuso que desde el jueves y hasta el 31 de marzo los medios de transporte urbanos de Buenos Aires y sus alrededores -trenes y autobuses- circulen únicamente pasajeros sentados.

Hasta el martes en América Latina se habían registrado casi 900 casos de COVID-19 y al menos 12 fallecidos.

En todo el mundo, 185.000 personas se han infectado y más de 7.300 han fallecido, pero la mitad de los que alguna vez tuvieron el virus se han recuperado. La mayoría de los enfermos presenta síntomas leves como fiebre o tos, pero para las personas mayores o que tienen otros problemas de salud pueden ser peores, incluso neumonía.

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