El país de África oriental está bajo cuarentena debido al coronavirus

AP

Todos los años, el 7 de abril, Augustine Ngabonziza y sus amigos concurren a un monumento en Kigali, la capital, para colocar una corona de flores en memoria de las más de 800.000 víctimas del genocidio de 1994 en Ruanda, incluidos sus familiares, y orar por ellos.

Pero el martes, al cumplirse el 26 aniversario del genocidio, no pudieron hacerlo. El país de África oriental está bajo cuarentena debido al coronavirus, y efectivos militares y policiales patrullan las calles para asegurar que todos permanezcan en sus casas.

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“Es terrible no poder honrar a los muertos”, dijo Ngabonziza a The Associated Press. “Hemos padecido dificultades, pero esto es horroroso”.

El gobierno prohibió la Caminata de Recordación y la vigilia en el estadio nacional y otros eventos.

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En cambio, los ruandeses vieron por televisión o redes sociales al presidente Paul Kagame encender la llama de la recordación y pronunciar un discurso.

“Estas circunstancias inusuales no nos impedirán cumplir nuestra obligación de conmemorar a los que perdimos y consolar a los sobrevivientes”, dijo. “Solo cambia la forma de conmemorarlos”.

Más de 800.000 personas de la etnia tutsi y los hutu que intentaron protegerlos fueron masacrados durante 100 días en 1994. La masacre de los tutsi comenzó el 6 de abril cuando un avión en que viajaba el presidente Juvénal Habyarimana fue derribado en Kigali. El mandatario, como la mayoría de los ruandeses, era de la etnia hutu.

Se culpó a los tutsi del crimen, lo que ellos negaron, y bandas de extremistas hutu salieron a matarlos con apoyo del ejército, la policía y las milicias. No perdonaron ni siquiera a los niños.

Ahora Kigali recuerda a los muertos en silencio, con las calles desiertas como en los días del genocidio, dijo Ngabonziza: “La única diferencia es que no vemos cadáveres ni escuchamos disparos”.

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