Hijo de Netanyahu en el ojo de la tormenta

AP

Mientras el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu es juzgado por corrupción, su hijo de 28 años lidera una estridente campaña contra los detractores del gobernante y los organismos estatales que lo enjuician.

Muy querido por la base nacionalista del mandatario y por líderes de extrema derecha de todo el mundo, Yair Netanyahu aparece frecuentemente en las noticias, se pelea con periodistas en las redes sociales, amenaza con demandar a los adversarios de su padre y publica material tan ofensivo que Facebook llegó a suspender su cuenta temporalmente.

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Tan solo en el mes pasado planteó prohibir las minorías en Tel Aviv, propagó por Twitter teorías conspirativas ya refutadas de que el expresidente de Estados Unidos Barack Obama nació en Kenia y afirmó que una periodista israelí crítica de su padre había llegado adonde llegó porque se acostó con sus jefes.

Sus andanadas más duras están dirigidas hacia la prensa, los tribunales y la policía, a los que acusa de librar una cruzada ideológica, izquierdista, para derrocar a su padre. Pidió que se investiguen supuestos “delitos” del secretario de justicia, comparó al jefe de la policía con el mafioso de la televisión Tony Soprano y describió a los investigadores como la Gestapo, la Stasi, “la policía política de la junta israelí”.

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Todo es parte de una campaña, impulsada también por su padre, que según algunos socava la fe del público en las instituciones democráticas de Israel.

“Nos encantaría descartarlo como una curiosidad, un muchacho complejo que avergüenza a su padre. Pero la verdad es que hay pruebas de que es muy influyente”, afirmó Raviv Drucker, respetado periodista televisivo y uno de los blancos favoritos de los Netanyahu, que han dicho que les gustaría verlo preso. “Tiene posturas muy extremas y afectan las medidas del primer ministro”.

Si bien no tiene cargo oficial alguno, Yair Netanyahu es considerado un asesor importante de su padre y el artífice de su estrategia cada vez más beligerante en las redes sociales.

Netanyahu está acusado de fraude, abuso de confianza y de aceptar sobornos en una serie de casos de corrupción que involucran a amigos suyos ricos. Rechaza las acusaciones, que llegan después de años de escándalos en torno a su familia.

Por mucho tiempo fue su esposa Sara la que estuvo en el ojo del huracán por sus gustos extravagantes, su uso de fondos del estado y supuestos abusos de su personal. Pero últimamente su hijo mayor es el que cobró protagonismo. Ha figurado prominentemente en varios escándalos y se hizo fama de hacer la gran vida a costa de los contribuyentes.

Se aduce que el multimillonario australiano James Packer habría dado a Yair regalos que incluyeron estadías en hoteles de lujo en Tel Aviv, Nueva York y Aspen (Colorado), su jet privado y decenas de entradas a conciertos de la prometida de Packer, la cantante Mariah Carey. Nir Hefetz, ex asistente de Netanyahu que está declarando en su contra, le dijo a la policía que Yair Netanyahu fue el principal instigador del caso de soborno que involucra a su padre.

El hijo de Netanyahu publicó asimismo una caricatura antisemita dirigida a los detractores de su padre, ofendió a una mujer que le dijo que recogiese los excrementos de su perro en un parque y dijo en Twitter que esperaba que los manifestantes izquierdistas mayores muriesen de COVID-19.

El primer ministro se vio obligado a criticar algunas de las actitudes de su hijo, como unas especialmente lascivas en un club nocturno al que fue con amigos ricos. En términos generales, no obstante, ha defendido a pie firme a su hijo.

Anshel Pfeffer, columnista del diario Haaretz y autor de una reciente biografía sobre Netanyahu, dijo que Yair le permite a su padre ver cuáles son los límites de lo aceptable.

“Si se excede, dicen que fue Yair”, sostuvo. “Le permite tomar distancia, crea una zona gris y genera confusión acerca de lo que dice el primer ministro”.

Yair Netanyahu tenía solo cuatro años cuando su padre fue nombrado primer ministro en 1996. Pasó toda su vida en el candelero. Cuando hizo el servicio militar obligatorio, fue designado enlace con la prensa extranjera. Una vez fue juzgado por un tribunal militar por ausentarse sin autorización.

Ha publicado artículos de opinión en Breitbart, ofrecido charlas en Estados Unidos y Europa y apoyado a extremistas de derecha, entre quienes es muy popular.

Sus partidarios dicen que es víctima de las mismas personas que tienen a su padre en la mira. La prensa, sin embargo, tiende a ignorar a su media-hermana mayor Noa y a su hermano menor Avner, un estudiante universitario de 26 años que trata de no llamar la atención.

Todavía vive con sus padres y dice que no tiene ambiciones políticas. “Mi única actividad política es lo que publico en mis cuentas privadas de Facebook y Twitter”, aseguró.

Tiene más de 80.000 seguidores en Twitter. Publica cosas decenas de veces por día y a menudo sus comentarios acaparan titulares. Facebook bloqueó su cuenta durante 24 horas en el 2018 por compartir contenido vetado y escribir que preferiría una Israel sin musulmanes.

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