La mayoría de los menores tenían entre 2 y 15 años de edad, pero los fiscales del estado de Chiapas dijeron que encontraron tres pequeños de entre 3 y 20 meses en la vivienda.

AP

La búsqueda de un niño de 2 años y medio que fue robado de un mercado en el sur de México hace tres semanas llevó a la policía a un horrendo descubrimiento el martes: 23 menores de edad raptados que eran retenidos en una casa y obligados a vender baratijas en la calle.

La mayoría de los menores tenían entre 2 y 15 años de edad, pero los fiscales del estado de Chiapas dijeron que encontraron tres pequeños de entre 3 y 20 meses en la vivienda en la ciudad colonial de San Cristóbal de las Casas.

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San Cristóbal es una pintoresca ciudad popular entre turistas con una gran población indígena. No es inusual ver a niños y adultos vendiendo artesanías locales, como esculturas y textiles bordados, en sus estrechas calles adoquinadas.

Pero pocos visitantes de la ciudad sospechaban que algunos de los niños que venden artesanías habían sido robados de sus casas y mantenidos en condiciones deplorables.

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La fiscalía del estado de Chiapas dijo en un comunicado que los menores de edad “eran obligados a vender artesanías en el centro de la ciudad mediante violencia física y psicológica” y que “mostraron desnutrición y condiciones precarias”.

Tres mujeres han sido detenidas en el caso y podrían enfrentar cargos de tráfico de personas y de trabajos forzados. Los niños fueron entregados a las autoridades de bienestar infantil. Las autoridades mostraron una fotografía de algunos de los menores, con sus rostros difuminados, almorzando después de su rescate.

La búsqueda comenzó el 30 de junio con la desaparición de Dylan Esaú Gómez Pérez, de 2 años y medio, cuando estaba con su madre en un mercado público de San Cristóbal.

En un video grabado por la cámara de vigilancia de una tienda cercana se ve cómo una niña que parecía tener alrededor de 13 años, tomó al niño por la mano y se lo llevó, lo que indica que posiblemente algunos menores fueron utilizados para robar a otros.

Después de que desapareció el niño, quien presuntamente habla la lengua indígena tzotzil, su madre y familiares comenzaron una campaña desesperada para localizarlo.

Pero la fiscalía de Chiapas no confirmó de inmediato si Dylan, que cumplirá 3 años en noviembre, estaba entre los niños rescatados esta semana.

En una entrevista el martes afuera del Palacio Nacional de Ciudad de México, su madre, Juana Pérez, dijo que funcionarios le dijeron que su hijo todavía no ha sido encontrado.

“Ninguno de los niños (rescatados) es mi hijo”, dijo Pérez sollozando. “Hasta el momento, yo no he tenido noticias de él”.

Pérez, quien viajó a la Ciudad de México para pedirle al presidente Andrés Manuel López Obrador que le ayudara a encontrar a su hijo, trabaja en el mercado vendiendo frutas y verduras. Dijo que su hijo a veces se alejaba para jugar, pero que nunca habían robado a niños en el mercado.

El padre del niño emigró a California para buscar trabajo y, por lo tanto, Pérez, de 23 años, ha tenido que mantener sola a Dylan y a otra hija.

Lo describió como un niño regordete y feliz, a quienes los vendedores del mercado apodaban “Gordito” y, con lágrimas en los ojos, pidió que le ayudaran a encontrarlo.

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