Estados Unidos confirmó este sábado que una operación militar de gran escala fue ejecutada en Caracas para capturar a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una acción sin precedentes que marca un punto de quiebre en la crisis venezolana.
La misión, denominada “Operación Resolución Absoluta”, fue confirmada por el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Dan Caine, quien aseguró que se trató de la culminación de meses de planificación, ensayos e inteligencia avanzada.
Estados Unidos y su operación militar sin precedentes
De acuerdo con el alto mando militar, la intervención fue discreta, precisa y ejecutada durante las horas más oscuras del 2 de enero, combinando operaciones aéreas, terrestres y espaciales.
El general detalló que la extracción involucró más de 150 aeronaves desplegadas en todo el hemisferio occidental, coordinadas para coincidir en un mismo punto y al mismo tiempo, con un solo objetivo.
“Es una operación que solo Estados Unidos hubiese podido llevar a cabo”, subrayó.
Trump endurece mensaje: petróleo, drogas y seguridad nacional
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, respaldó la operación y lanzó un mensaje directo al régimen venezolano.
“Maduro tuvo su oportunidad. El presidente Trump está totalmente comprometido a parar el flujo de drogas y a recuperar el petróleo que se nos robó”, declaró.
Estados Unidos ha reiterado que el embargo petrolero contra Venezuela se mantiene vigente, como parte de su estrategia de presión.
Maduro, fugitivo de la justicia estadounidense
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que la captura responde a una amenaza directa a los intereses nacionales de Estados Unidos.
El funcionario recordó que Nicolás Maduro fue acusado formalmente en 2020 en Estados Unidos y que no es reconocido como presidente legítimo por Washington, la Unión Europea y múltiples países.
“Es un fugitivo de la justicia americana. Nos ahorramos 50 millones de dólares”, añadió.
Un hecho histórico con impacto regional
La captura de Maduro y su esposa representa una de las operaciones militares más significativas del siglo XXI en América Latina, con consecuencias políticas, diplomáticas y económicas que se extenderán a toda la región.
Estados Unidos reiteró que administrará temporalmente Venezuela hasta garantizar una transición segura, legal y controlada, descartando cualquier improvisación en el poder.



