Francia levantó el lunes la mayoría de sus restricciones contra el COVID-19, como la norma de mascarillas en la mayoría de espacios públicos y la que impedía a las personas sin vacunar acudir a restaurantes, recintos deportivos y otros lugares.
Pero en los últimos días, los datos de nuevos contagios han empezado a repuntar y algunos científicos temen que sea demasiado pronto para eliminar las restricciones. Los casos nuevos han superado los 60.000 en una media de siete días, respecto a los 50.000 de la semana anterior.
A partir del lunes, la gente ya no tendría que mostrar prueba de haberse vacunado para acceder a lugares como restaurantes y bares, cines, teatros, ferias y transportes de media distancia. El llamado pase de vacunas entró en vigencia al final de enero.
En hospitales y residencias de ancianos, las personas sin vacunar deben presentar una prueba negativa reciente o prueba de que se han recuperado poco antes de una infección para poder acceder.
Las mascarillas ya no son obligatorias en escuelas, negocios y oficinas. Siguen siendo obligatorias en el transporte público, hospitales y otros centros médicos. Más del 92% de las personas de 12 años o más están totalmente vacunadas en Francia, que tiene una población de 67 millones de personas.
FUENTE: Associated Press