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Honduras intensifica redadas contra pandillas al estilo Bukele

Armados con fusiles, una docena de policías ingresan a una barriada en la ladera de un cerro de la capital de Honduras en busca de pandilleros.

Yulilka Godoy
Por Yulilka Godoy

Los uniformados suben por empinadas gradas de concreto sobre la ladera de la colonia Divanna, en Honduras que cuenta con más de 500 metros de elevación. Cruzan luego callejones que separan las maltrechas viviendas de ladrillo y zinc. Al frente se encuentra la subinspectora María Domínguez, una menuda oficial indígena lenca, aferrada a un fusil automático Galil Sar israelí.

"La pandilla Barrio 18" opera en esta colonia. "Es un lugar estratégico donde ellos se pueden movilizar y [...] ocultarse de las autoridades", dijo un oficial al medio internacional AFP.

En Honduras dos pandillas, la Barrio 18 y la Mara Salvatrucha, se han dividido el territorio. Imponen sus reglas y obtienen dinero con venta de drogas, sicariato, cobro de extorsiones y otros delitos. Durante el patrullaje policial en Divanna, las viviendas están con las puertas cerradas, sus moradores guardan silencio en el interior.

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Honduras: Despliegue militar

Para combatir a las pandillas, desde el 6 de diciembre rige en Honduras un estado de excepción que permite arrestos sin orden judicial, semejante al que está en vigor desde hace un año en El Salvador. El 31 de marzo, la presidenta hondureña, Xiomara Castro, encabezó una reunión con jefes castrenses y los titulares del Congreso y la Corte Suprema, en la que decidieron instrumentar una "segunda etapa" de la cruzada antipandillas, con despliegue de militares en las calles.

Ahora, "Ejército, Fuerza Aérea y Naval colaborarán de manera efectiva, ejecutando acciones y actividades en materia de seguridad" junto a la policía, dijo entonces el gobierno en un comunicado. El despliegue militar en las calles no es nuevo en este país, uno de los más violentos del mundo a pesar de que cerró 2022 con la tasa de homicidios más baja en 16 años.

Las acciones del gobierno tuvieron una respuesta. A principios de mes, pandilleros presos se enfrentaron en cuatro cárceles, con saldo de un muerto y siete heridos. Como respuesta, Castro ordenó una intervención que incluye un "desarme real" y combate a autoridades penitenciarias corruptas que dejan ingresar hasta fusiles, granadas, teléfonos y drogas a cambio de dinero.

Los pandilleros dirigen desde las prisiones operaciones del crimen organizado en el exterior, por lo cual el gobierno ordenó también la intervención de las comunicaciones en los penales.

Sin embargo, los enfrentamientos se han estado repitiendo casi a diario en diferentes penales, con una veintena de heridos, en los incidentes.

FUENTE: AFP

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