Taylor Swift

SHOWBIZ

Cuando Taylor Swift publicó la semana pasada un mensaje para anunciar que Scott Borchetta, el cofundador de su antiguo sello discográfico Big Machine Label, y su enemigo jurado Scooter Braun, que se hizo con los derechos de sus seis primeros álbumes al adquirir la compañía el pasado junio, le habían prohibido utilizar sus antiguas canciones en la actuación que planea ofrecer en la gala de los American Music Awards y en el documental que grabará para Netflix, también pidió a sus fans que le hicieran saber a esos dos hombres qué opinaban de toda esa situación.

En el mensaje con que la discográfica respondió a sus acusaciones, y en el que insistía en que Taylor se había inventado una narrativa que no existía, también se hacía hincapié en que la estrella del pop había comprometido deliberadamente la seguridad de los empleados de la empresa utilizando como arma la devoción que sienten hacia ella sus seguidores.

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Aunque la artista en ningún momento llamó al boicot contra Big Machine Label o contra los intérpretes a los que representa Scooter Braun -quien ella sostiene que le hizo bullying en la peor etapa de su carrera marcada por su enfrentamiento con Kanye West-, los 'swifties' no han tardado en ponerse en acción. Según la información a la que ha tenido acceso el portal Entertainment tonight, la sede de la BML en Nashville, Tennessee, tuvo que cerrar sus puertas el pasado viernes al mediodía y enviar a los trabajadores a casa debido a las amenazas -algunas de ellas de muerte- que habían venido recibiendo varios de sus empleados.

Al parecer, ciertos admiradores de la cantante habrían llegado a extremos insospechados en su empeño por filtrar información personal del personal de la empresa. Por el momento no parece que haya sido necesario involucrar a las autoridades.

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