El aumento del combustible tiene un impacto casi directo e inmediato en el precio de los alimentos, lo que representa un desajuste en la canasta básica del panameño. Haciendo una comparación con el año pasado, Laurentino Cortizo, quien fungió como ministro de desarrollo agropecuario, afirmó que el incremento solo en el mes de febrero de 2010 fue de 18 balboas.