En la década de los 90 llegó el sicariato a Panamá, implementado por delincuentes suramericanos, luego los mexicanos se sumaron a esta actividad del crimen organizado pero ahora son sicarios criollos, que vienen de las pandillas de los barrios más violentos de la capital, quienes brindan sus servicios a los narcotraficantes.
Sin embargo, hay casos como en la comunidad de San Joaquín, donde la Policía Nacional (PN) ha detenido a sujetos señalados con más de cinco homicidios.