A sus 55 años el señor Telly vive quizás uno de los momentos más difíciles de su vida. A diferencia de los demás seres humanos quienes en su mayoría pueden tener una movilidad normal, este humilde señor se despierta y se acuesta con una incomodidad crónica que no le permite siquiera levantar la mirada para ver la luz del sol.