El doctor Javier Nieto del Instituto Conmemorativo Gorgas explicó cómo y para qué funciona la donación de plasma convaleciente de pacientes recuperados de enfermedades como el COVID-19.
Detalló que se trata de una práctica que se remonta a hace más de 100 años. Ha sido una terapia utilizada para tratar a pacientes con influenza, gripe española, SARS, MERS, Influenza A-H1N1, y ébola.
Nieto explicó que es un tratamiento antiguo que consiste en infundir plasma de pacientes que han tenido la enfermedad, por un procedimiento llamado aféresis, que separa los componentes sanguíneos del plasma rico en anticuerpos neutralizantes infundidos en los pacientes enfermos.
Utilizando este tratamiento, se ha logrado reducir la tasa de hospitalizaciòn, de letalidad, la actividad del virus, y se ha mejorado la imagen radiográfica.
Dijo que la donación de plasma convaleciente la pueden hacer los pacientes que sufrieron la enfermedad por al menos 14 días y se recuperaron.
"La idea es que aquellas personas que han sufrido de COVID-19 y se recuperaron, donen sangre. En este momento es bastante experimental, la idea es hacerlo con un protocolo de investigación para que quienes lo reciban sean comparados con los que no... para sacar conclusiones de si beneficia o no al enfermo, de acuerdo con parámetros clínicos establecidos", acotó Nieto.
Señaló que hay dos propósitos relacionados al uso de plasma convalecientes:
Forma profiláctica, que es por ejemplo, infundirlo en trabajadores de la salud expuestos, para evitar que desarrollen la enfermedad. En pacientes enfermos, en quienes habría que definir qué grado de severidad del tiene el paciente. "Si está muy crítico podríamos correr el riesgo de que no se vean los beneficios", puntualizó.
Agregó que lo que se ha descrito en algunos ensayos clínicos es que requieren de 200 a 300 mililitros de plasma convaleciente, lo que representa una a dos pintas de sangre, para realizar el tratamiento.