El 15 % de los menores indígenas de Panamá está fuera del sistema educativo, una cifra que triplica el promedio nacional debido a la interseccionalidad de diversas condiciones de vulnerabilidad, según un estudio de la Defensoría del Pueblo presentado este lunes.
En Panamá residen 315 089 niños, niñas y adolescentes indígenas, quienes representan el 25 % de la población infanto-juvenil, de los cuales el 58 % vive fuera de los territorios comarcales. La tasa de deserción escolar se eleva de forma drástica entre las madres adolescentes indígenas, categoría en la que alcanza el 70 %, según detalla el documento elaborado en conjunto con una coordinadora de mujeres originarias tras un recorrido por las comarcas Ngäbe-Buglé, Guna Yala y Emberá-Wounaan, así como por diversos asentamientos de la capital.
El informe, que contó con el apoyo de Unicef, evidencia además profundas brechas en la cobertura educativa: el 42 % de esta población presenta sobreedad, al cursar grados inferiores a los correspondientes para su edad, frente al 20 % registrado en menores no indígenas o afrodescendientes.
"Los niños tenemos derecho a ir a la escuela a estudiar, no trabajar, sino ir a la escuela, pero hay algunos niños que no tienen esa facilidad, tienen que ayudar a su mamá, tienen que trabajar, vendiendo cosas, porque a veces no tienen nada de comer en casa, los papás les pegan y no tienen trabajo", según un relato de un adolescente recogido en el informe.
Por otro lado, la tasa de trabajo infantil en la población indígena se sitúa en el 8.4 %, lo que triplica la media nacional del 2.5 %. El estudio advierte que los menores originarios enfrentan un mayor riesgo de ser expuestos a las peores formas de explotación laboral. Asimismo, las estadísticas reflejan severas carencias en la calidad educativa: la brecha en competencias matemáticas tempranas es del 25 %, el rezago en lectura alcanza el 40 % y solo el 31 % cuenta con acceso a internet.
FUENTE: EFE




