La representante de la Sociedad Panameña de Pediatría, María Elisa Dejuane, se refirió al caso de embarazo precoz más joven que se ha dado a conocer en Panamá. Indicó que “no es un asunto cultural, es abuso sexual ”.
La pediatra manifestó su rechazo y sostuvo que “hay que romper tabúes y estereotipos, dado que esto no es un tema cultural, es un abuso sexual”, en referencia a que no importa si el hecho ocurrió en zonas originarias, sigue siendo un delito.
Agregó que una niña de 8 años no tiene instinto maternal, y que “el hecho de que la niña pida una muñeca de regalo de cumpleaños no significa que tenga instinto maternal, significa que es una niña que quiere jugar, que ansía y anhela un objeto propio”.
“Sabemos que ha sido violada porque salió embarazada pero se debe saber desde cuándo es violentada. Los niños en esta edad miden 1.30 metros y pesan aproximadamente 62 libras, es decir, su cuerpo no está listo, sus huesos no están osificados, su pelvis no está lista para sostener un peso de un bebé que está más o menos al 10% de su peso corporal y su cerebro no entiende la maternidad”, precisó la galena.
Ante esta situación, apeló a la educación sexual, que para Dejuane “es una materia pendiente”.”La educación sexual no es aprender a ponerse un condón, es reconocer su cuerpo, cuando algo está mal, poder tener la confianza de decirle a un padre, abuelo, familiar o una maestra que está pasando algo que te hace daño y que no te gusta”, añadió.
ESTADÍSTICAS DE MENORES EMBARAZADAS
El pediatra Max Rodríguez señaló que no es el primer caso en la vida de la sociedad panameña sobre embarazo en niñas “y desafortunadamente no será el último”.
Dijo además que hay casos similares de niñas de 9, 10 y 12 años, y se debe analizar la cantidad de nacimientos anuales en menores de edad.
Detalló que en el 2020 hubo 11,803 nacimientos en madres menores de 20 años y 392 nacimientos en niñas de 10 a 14 años, y el 16% de todos los nacidos vivos del 2020, que fueron 69,940, nacieron de niñas de entre 10 y 14 años, y otros casos en menores de 10 años.
Para Rodríguez, “esto refleja el deterioro del tejido social”, que en Panamá “es como una gasa, no es fuerte, y pasan miles de gotas de agua constantemente”.
Agregó que por los años 1970, el 35% de los pacientes vivos eran reconocidos por sus papás, mientras que en el 2020 solamente el 12.2% de los niños nacidos tiene padres reconocidos.
“Los hijos nacidos de unión consensual no tienen ni siquiera seguridad jurídica para tener un apellido… por eso se hizo una ley para que las madres pudieran reconocer a sus hijos. Este fenómeno, de madres jóvenes, se repite, y hay abuelas en las familias que lo sufrieron”, sostuvo.
Por otro lado, las estadísticas de las denuncias por abuso sexual en el Ministerio Público reflejan que 3 de cada 10 violaciones denunciadas, tienen como víctimas a menores de edad. Sin contabilizar los abusos que no se denuncian.
Las denuncias presentadas en enero del 2021 fueron 416, mientras que en enero de 2022 fueron 472, es decir, el aumento porcentual es del 13%.
ACTUACIÓN DE LA SENNIAF
Por su parte, la directora de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf), Graciela Mauad, dice que se le ha dado acompañamiento terapéutico a la víctima y a sus familiares, y fue reubicada con un familiar idóneo.
Agregó que el país “más que enfocarse en la interrupción del embarazo debe enfocarse en la prevención”.
“Estamos trabajando en alternativas para esta niña; queremos garantizar que la niña reciba sus derechos de recreación, de educación”, dijo Mauad, tras hacer un llamado a los padres de familia a detectar las señales que sirven de alerta cuando un menor está siendo violentado como el rechazo, el temor y otras actitudes similares.
Mauad dice que la Senniaf trabaja en programas de fortalecimiento familiar, sin embargo, no dijo cómo se aplicarán en las diferentes familias panameñas ni cómo evitarán o mitigarán los casos de abusos sexuales en menores dentro del núcleo familiar.