Las luchas del guerrillero indígena Victoriano Lorenzo aún son recordadas por los panameños a 120 años de su fusilamiento, ocurrido un día como hoy, pero de 1903, luego de su acusación de romper el acuerdo entre los liberales y conservadores en 1902, además, de delitos relacionados a robos y homicidios.
Sus ideas liberales nacieron por una invitación del Dr. Belisario Porras (años más tarde, presidente de Panamá en tres periodos), para formar parte de la revolución de este movimiento, con el motivo principal, de otorgar al pueblo panameño, que era considerado como un departamento colombiano, mejores accesos a los servicios básicos, los cuales escaseaban en el territorio.
Durante el lapso de la Guerra de Los Mil Días, Victoriano Lorenzo ocupó el cargo de General de la Séptima División del Ejército Restaurador. Posterior a la derrota liberal en el Puente de Calidonia, en la ciudad de Panamá, se retira a su tierra natal, para esconder el resto de los armamentos utilizados para el conflicto.
Sin embargo, meses después, es capturado por presuntamente dirigir un motín, es encarcelado en Las Bóvedas (actual Plaza de Francia, Casco Antiguo), y enjuiciado a muerte por fusilamiento el 15 de mayo de 1903.
Juicio y Muerte
El proceso de juicio no ocurrió según lo acordado en el Tratado de Paz de 1902, debido a que se le acusó de delitos que no fueron probados, sino, bajo la idea de historiadores, imperó el sentido de superioridad racial y venganza.
El 14 de mayo se consolidó que su pena a pagar sería por fusilamiento, en la Plaza Chiriquí, frente al Cuartel de Las Bóvedas.
Su cuerpo no recibió un entierro cristiano, al no haber sido entregado a sus allegados, y muy por el contrario, se le dio sepultura en la capital con una lápida sin nombre.
Por su labor por el bien del pueblo, es considerado como uno de los personales de esta patria con las ganas incansables de luchar por un próspero Panamá.