Rigoberto Rojas es solo una de las más de mil personas que viven en Panamá Este y a quienes se les brindó la oportunidad de trabajar en la construcción de la Línea 2 del Metro de Panamá, vive con su madre y dos hermanas en Nueva Esperanza Arriba en la 24 de Diciembre. El año pasado quedó sin empleo, sin embargo una oportunidad se abrió a quienes residen cerca del proyecto de la Línea 2.
FUENTE: Gustavo Jiménez