Realizan peregrinación virtual a través de la televisión o el teléfono en Irak

AFP

Antes, Maher Al Rubaye rezaba entre los grandes muros cubiertos de oro del mausoleo del imán Alí en la ciudad iraquí de Nayaf. Hoy en día, en cambio, recita las oraciones con una mano elevada al cielo. En la otra, tiene su teléfono.

Aunque su casa está situada a unos pocos cientos de metros del mausoleo, Al Rubaye lleva a cabo una peregrinación virtual ante la imagen de la tumba del imán Alí.

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En esta ciudad santa del centro de Irak, donde se detectó el primer caso de covid-19 en el país hace casi tres meses, los lugares de culto están cerrados para evitar la propagación del virus.

El mausoleo es uno de los lugares más importantes de peregrinación de los musulmanes chiitas, que veneran a Alí, primo y yerno de Mahoma y cuarto califa del islam, como el único sucesor legítimo del profeta.

"Te visito, oh Comendador de los creyentes", recita Al Rubaye, aunque añade a esta expresión tradicional "... a distancia".

"En las circunstancias actuales, con el confinamiento, la peregrinación a distancia es tan válida como la peregrinación normal", asegura a la AFP el jeque Alí Al Atabi, doctor en religión, que sigue yendo a rezar a una mezquita cercana al mausoleo, pero en la que prácticamente está solo.

Cuando los chiitas de todo el mundo conmemoran el martirio del imán Alí en pleno Ramadán, la ausencia de peregrinos debido al cierre de los aeropuertos, la prohibición de entrar en Nayaf a los no residentes y el toque de queda nocturno, se hace sentir más que nunca en el lugar donde está enterrado.

Las calles bulliciosas normalmente abarrotadas de peregrinos procedentes de todo Irak, pero también de Irán, Pakistán, el Golfo o Europa, están ahora desiertas. Los puestos ambulantes están recubiertos con lonas y en lugar del alboroto habitual, se oye el canto de los pájaros.

Los pocos hoteles y restaurantes que permanecieron abiertos durante los seis meses de manifestaciones y protestas que precedieron a la pandemia de covid-19, están ahora cerrados, tanto en Nayaf como en Kerbala, otra ciudad santa chiita.

Un duro revés en un país donde el turismo religioso representa el 50% de los ingresos, fuera del petróleo.

Es la primera vez que Numan Al Saadi no visita el mausoleo del imán Alí. "Sueño con visitarlo, ya que nosotros, los chiitas, lo visitamos todas las noches de Ramadán, normalmente. Hoy solo lo puedo ver de lejos, a través de mi teléfono", se lamenta este hombre.

Además de las cadenas chiitas que difunden imágenes en directo del mausoleo durante las 24 horas del día y las aplicaciones que permiten visualizarlo en dos dimensiones, la autoridad que dirige el lugar santo ha creado un número de teléfono gratuito.

"Salam aleykum, bienvenido a la peregrinación del imán Alí", dice una voz masculina grabada. A continuación, deja pasar un minuto para que se pueda recitar la expresión ritual pronunciada normalmente a la entrada de la tumba.

Al otro lado de la línea, un pequeño equipo de personas se encarga de mantener siempre la comunicación abierta, gestionando los servidores telefónicos, de internet o las múltiples cámaras instaladas en el lugar.

Según estas personas, muchos fieles llaman, sobre todo durante el Ramadán, para llevar a cabo sus obligaciones religiosas sin exponerse al nuevo coronavirus.

Hasta el momento se han contabilizado en Irak 3.000 contagios de covid-19 y 110 muertos, según las cifras oficiales.

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