En su estadía con los Vinda, los aspavientos y locuras de Dominga se convierten en la sazón y las risas del hogar que riñen con los ladridos y el recelo de Claudia, la perra consentida de la casa, única conocedora del secreto de Dominga.
En su estadía con los Vinda, los aspavientos y locuras de Dominga se convierten en la sazón y las risas del hogar que riñen con los ladridos y el recelo de Claudia, la perra consentida de la casa, única conocedora del secreto de Dominga.