La última vez que les escribí les había presentado a Michelle, una chica universitaria que conocí y con la que había comenzado a salir. Nos llevábamos 14 años de diferencia en edad, pero me hacía sentir muy bien y además me daba tranquilidad.
Tranquilidad, lo que yo llamaba tranquilidad, según Hugo era porque ella estaba todo el día pegada al celular y no me prestaba atención.
Esas palabras quedaron en mi cabeza, era verdad que siempre estaba con el celular, pero yo estaba seguro que también estaba interesada en mí.
Así que decidí meterme un poquito más en el universo de Michelle. Un día fui a buscarla a la universidad y como se demoraba decidí entrar a buscarla. De pronto estaba yo en este campus inmenso sin saber cómo llegar a donde ella estaba, así que me fui preguntando de persona en persona, hasta que la encontré finalmente.
Cuando ella me vio reaccionó muy raro. Me apartó, le dijo a sus amigas que yo era su hermano primero, luego su primo y, finalmente que era su primo hermano. Fue incómodo el momento, no lo niego, pero después Michelle me explicó el porqué de ese comportamiento. No es que no le creyera su explicación, que todo eso lo hacía porque ese grupo de amigas eran muy chismosas y no quería meterme en cuentos, pero si empecé a desconfiar un poco del tema y, sobre todo, las palabras de Hugo retumbaban en mi oído.
Michelle se puso cada vez más intensa. Todo lo que yo le proponía le parecía gallo, sólo quería ir todos los días al bar.
Pero el colmo llegó el día en que pasé a buscarla a las ocho de la noche y bajó a las once de la noche. Pasé tres horas esperando. TRES HORAS.
Por su parte, Hugo insistía que daba pena y lastima verme saliendo con esa “pelaita”. Me preguntó hasta si ella y yo ya habíamos… que si lo habíamos hecho pues, pero le dije que claro que no, que estaba tratando de respetar y guardar eso para un momento especial.
Así que vino la genial idea de Hugo para ponerme a la altura de mi “pelaita”. Convencimos a un par de amigos que estaban allí de acompañarnos a hacer una coreografía como en el tiempo de las comparsas en la escuela.
Pero lo que nosotros creíamos pretty funcionó a la inversa. A la que debía gustarle le avergonzó.
Y así fue, según Michelle, me dejó porque no pudo soportar la pena que la hice pasar al intentar ser como un chiquillo y eso no era ella. Nuevamente querer darle un poco a las mujeres de lo que ellas son me salió al revés. Bueno, y creo que el repertorio escogido por mi amigo Hugo tampoco fue el mejor.
Algo si les digo, esa noche algo me causo mucha curiosidad, Paola pasó toda la noche hablando con un tipo que no conocemos, ¿Quién era ese hombre con el que estaba mi mejor amiga?
Que la fuerza los acompañe,
Víctor



