El primer ministro británico, Boris Johnson, se defendió este viernes de las críticas recibidas tras la difusión de varios mensajes de texto privados en los que prometía a un empresario "arreglar" un asunto fiscal, una filtración tras la cual los medios nacionales ven la mano de su antiguo superasesor Dominc Cummings.
La polémica por los mensajes ha cobrado aún mayor profundidad después de que varios diarios sugirieran hoy que quien entregó esos mensajes a la cadena BBC fue Cummings, todopoderoso asesor de Boris Johnson hasta el pasado noviembre, cuando cayó en desgracia y fue despedido de manera fulminante.
Cummings, que orquestó la campaña del Brexit y movió los hilos del Ejecutivo durante el primer año de Boris Johnson en el poder, ha iniciado ahora una campaña para "minar al Gobierno y el partido (conservador)", aseguró una fuente anónima de Downing Street al diario "The Times".
De manera oficial, el portavoz de Boris Johnson rehusó confirmar o desmentir esas "especulaciones" y aseguró que se ha abierto una investigación para determinar cómo llegaron esos textos a la prensa.
El intercambio privado aireado es una conversación entre el primer ministro y el empresario británico James Dyson, un prominente defensor del Brexit que en 2019 trasladó la sede de su compañía del Reino Unido a Singapur.
Boris Johnson le asegura en esa conversación, que tuvo lugar en marzo de 2020, que sus empleados no tendrán que pagar impuestos adicionales si se desplazan al Reino Unido para fabricar respiradores, uno de los equipos médicos que escaseaban en las primeras semanas de la pandemia de coronavirus.
EL ARGUMENTO DE LA PANDEMIA
Preguntado hoy por los periodistas sobre la polémica durante una visita al condado inglés de Derbyshire, Boris Johnson negó haber cometido falta alguna.
"Si piensan que hay algo remotamente malicioso, dudoso, extraño o sórdido en intentar conseguir más respiradores en un momento de pandemia nacional, y hacer todo lo que esté en tu poder para ello, entonces es que están mal de la cabeza", afirmó.
"Cuando afrontas una pandemia y tienes 9.000 respiradores, como teníamos -y no teníamos más-, y, hasta donde sabíamos, conectar a las personas a respiradores era la única forma de ayudarlas cuando tenían complicaciones con la covid, por supuesto que era correcto reclutar a los mejores fabricantes británicos", agregó.
El líder de la oposición laborista, Keir Starmer, ha argumentado que el problema no son las operaciones para comprar respiradores durante la pandemia, sino la facilidad de los empresarios para presionar al primer ministro que han puesto en evidencia los mensajes.
"La diferencia aquí está entre aquellos que pueden acceder al primer ministro enviándole mensajes de texto y aquellos que están fuera de ese círculo mágico. Tenemos que llegar al fondo de esta cuestión. Esto es gobernar por WhatsApp, y está mal", ha argumentado.
La revelación de los intercambios entre Boris Johnson y Dyson llega además poco después de que el ministro de Sanidad, Matt Hancock, y el de Economía hayan ocupado portadas en los medios británicos por las presiones que ejerció sobre ellos el ex primer ministro David Cameron.
El antiguo mandatario conservador contactó con ellos para tratar de favorecer los intereses de una firma financiera, según revelaron los medios y admitieron después los implicados, que han negado asimismo que violaran norma alguna.
FUENTE: EFE



