La cantante Courtney Love ha obtenido una orden de alejamiento contra su antiguo mánager Sam Lufti, conocido por ser el responsable de controlar la carrera de Britney Spears durante su etapa más controvertida a principios del 2000, tras alegar que este había orquestado una campaña de acoso en su contra para reclamarle dinero a través de mensajes de texto, llamadas telefónicas y correos electrónicos que ella describe como "amenazantes, perturbadores y asquerosos" en los documentos legales a los que ha tenido acceso el portal The Blast.
Ahora la corte superior de Los Ángeles ha prohibido a Lufti acercarse a menos de noventa metros de la estrella del rock, de su única hija Frances Bean Cobain -a quien tuvo con el fallecido Kurt Cobain- o de su hermana Jaimee, una medida que los representantes de Courtney han celebrado como toda una victoria que permitirá a su cliente seguir adelante con su vida.
"Las amenazas y el hostigamiento verbal cada vez mayor llevado a cabo por Sam Lufti dejaron a Courtney y a su familia sin otra opción que buscar protección. Los Cobain se sienten muy agradecidos por la orden emitida contra el señor Lufti y por las leyes que permiten a la justicia asegurarse de que él no vuelva a ponerse nunca en contacto con la familia", han afirmado.
Pese a ello, Courtney y su ex mánager seguirán vinculados en cierto modo de cara al futuro inmediato, ya que ambos han sido denunciados por Isaiah Silva, el exmarido de Frances Bean, quien el pasado mes de mayo aseguró que ambos habían irrumpido en su casa para robar la guitarra de Kurt Cobain que él había obtenido legalmente durante su divorcio de la hija de la cantante.
Según su versión de los hechos, los dos se hicieron pasar por agentes de policía para conseguir que les abriera la puerta y junto a otros dos intrusos le ataron y trataron de intimidarle golpeándole y realizando amenazas de naturaleza sexual para que les entregara el instrumento musical valorado en más de un millón de dólares que el malogrado roquero utilizó durante el concierto MTV Unplugged de 1993.
La guitarra de la discordia -una Martin D-18E- fue un regalo de boda de la joven a su flamante marido después de que contrajeran matrimonio en secreto en 2014, aunque no tardó en reclamarla de vuelta tras su separación. Finalmente, en mayo de este mismo año Frances decidió renunciar a ella con tal de poder olvidar al cantante de The Eires y pasar página lo antes posible dando carpetazo a su enfrentamiento en los juzgados, pero su famosa madre no pareció aprobar su decisión.
La relación laboral de Sam Lufti con otro de sus clientes más famosos también acabó de la peor manera posible: en 2008 Britney Spears obtuvo una orden de alejamiento contra él después de que el padre de la princesa del pop alegara que el mánager facilitaba drogas a su hija y restringía sus llamadas telefónicas en un intento por controlar todos los aspectos de su vida.
FUENTE: Showbiz
