CIUDAD DE MEXICO ( AP ). Un solo partido dominó México durante casi todo el siglo pasado y su derrota hace 12 años demostró a muchos que el país era finalmente una democracia. Ahora los votantes del país parecen aprestarse a traer a ese partido de vuelta al poder en las elecciones presidenciales del domingo.
El candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el telegénico ex gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, ha tenido una sólida ventaja a lo largo de la campaña y parece encaminado además a recuperar el control del Congreso.
El partido se ha beneficiado del hastío de los votantes con la debilidad económica y la escalada de una guerra contra las drogas que ha matado aproximadamente a 50.000 mexicanos en los últimos seis años. El deseo de cambios de pronto favorece al partido conocido como el PRI y que gobernó México desde 1929 hasta el 2000.
Confiando en que podrán dar la sorpresa están el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuya apretada derrota en las elecciones anteriores llevó a acusaciones de fraude y semanas de masivas protestas; y la candidata del gobernante Partido de Acción Nacional (PAN, conservador), Josefina Vázquez Mota, la primera mujer nominada a la presidencia por un partido grande en México.
En los últimos sondeos preelectorales el miércoles, Peña Nieto tenía el respaldo de entre 32,2% y 41,2%. El apoyo a López Obrador iba de 23,8% a 25,4%. Josefina Vázquez Mota tenía de 18,8% a 20,8%.
Si se cumplen los pronósticos, México verá el domingo un regreso alguna vez impensable para el PRI, un partido al que muchos consideraban hundido luego de su derrota en el 2000 y que aún estaba mal en los comicios anteriores, cuando finalizó tercero, de lejos.
Peña Nieto se ha presentado a sí mismo como un político pragmático y económicamente moderado en la tradición de los tres últimos presidentes del PRI en el siglo XX. Ha llamado a realizar más inversiones privadas en la industria petrolera mexicana, propiedad del Estado, y ha dicho que va a tratar de reducir la violencia atacando los delitos que afectan a los ciudadanos comunes y restar énfasis a la caza de los capos de la droga.
Todos los partidos están acusando a sus rivales de imitar la táctica tradicional del PRI de ofrecer dinero, alimentos u otros beneficios a electores a cambio de votos. El PRD dice que la campaña de Peña Nieto ha repartido monederos electrónicos a cambio de respaldo, por un total de 5,2 millones de dólares (71 millones de pesos).
Activistas del PRI han publicado fotografías de camiones llenos de dádivas que dicen han sido repartidas por partidarios del PRD. Sin embargo, funcionarios electorales han dicho reiteradamente que el fraude es prácticamente imposible bajo el complicado sistema electoral del país.
El gobierno además promete esfuerzos para evitar brotes de violencia vinculados a los cárteles de la droga.
Funcionarios militares y civiles anunciaron que el ejército intensificará patrullas en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, donde el viernes estalló una bomba colocada en una camioneta estacionada junto al ayuntamiento.
Peña Nieto, de 45 años, también fue acusado de haber excedido el límite de 330 millones de dólares para los gastos de campaña y de haber comprado cobertura favorable en la red televisiva Televisa.
La oficina encargada de delitos electorales de la Procuraduría General de la República dice que está investigando 542 denuncias de compra de votos o de coerción para que voten por cierto candidato desde que comenzó la campaña oficialmente el 30 de marzo.
Los más de 79 millones de votantes de México elegirán un presidente que servirá por un período único de seis años, así como 500 diputados y 128 senadores.
Habrá además elecciones de gobernador en seis de los 31 estados y cientos de contiendas por cargos a nivel estatal y municipal.
En los comicios presidenciales, se elegirá entre Peña Nieto, López Obrador, Vázquez Mota y Gabriel Quadri, de Nueva Alianza.


