Caracas ( EFE ) El presidente del Parlamento de Venezuela, Diosdado Cabello, ratificó hoy que Venezuela ayudará al papa en el combate a la pobreza, pero aseguró que sus "buenas intenciones" se contraponen con la jerarquía eclesiástica en el país.
"Le tomamos la palabra al papa y le ofrecimos nuestra ayuda para donde sea (...) pero con esta jerarquía de aquí (...) ¿Quién cree que la jerarquía va a atender los pobres aquí en Venezuela? No los atiende porque esa no es la preocupación de ellos, ellos andan en otra cosa", dijo Cabello en una rueda de prensa.
Cabello, vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), representó a Venezuela junto a la ministra de la Juventud, Maripili Hernández, en la entronización del papa Francisco en el Vaticano, el pasado día 19, cuando le trasladó personalmente su compromiso de apoyo.
"El papa puede tener muy buenas intenciones pero con ese equipo venezolano (...) hay excepciones, pero de la jerarquía eclesiástica, yo en lo personal me reservo mi opinión pero no es buena", dijo hoy.
El dirigente oficialista aseguró que desde la llegada del fallecido presidente Hugo Chávez al poder en 1999, los máximos dirigentes de la Iglesia "no han cesado en un ataque contra un gobierno que lo único que ha hecho es cumplir con la doctrina cristiana, atender al necesitado, al más pobre".
Recordó, en ese sentido, la participación de cardenales en el golpe de Estado que logró derrocar brevemente a Chávez en abril de 2002.
"Le tendemos la mano a los curas de parroquia, a los curas de pueblo (...) pero la jerarquía, allá ellos con su conciencia", manifestó.
El presidente encargado del país, Nicolás Maduro, celebró el pasado día 13 la elección del argentino Jorge Bergoglio como papa y aseguró que "frente a frente a Cristo, alguna cosa influyó (Chávez) para que se convoque a un papa suramericano, alguna mano nueva llegó y Cristo le dijo 'bueno llegó la hora de América del Sur'".
Las relaciones entre el Gobierno de Chávez, fallecido el pasado 5 de marzo por un cáncer, y la jerarquía de la Iglesia católica fueron siempre tirantes hasta un punto máximo de tensión en 2010, cuando casi se llegó a la ruptura después de que el entonces mandatario llamara al cardenal Jorge Urosa "troglodita e indigno" de ser purpurado.




