San Juan (EFE). El bautizado Altar de la Patria y Vientre Maternal de la Nación Puertorriqueña que alberga la Catedral de San Juan es foco de controversia en la isla por una connotación política que se ha denunciado trasciende el sentido religioso del lugar.
La reciente llegada a la Catedral de San Juan de los restos de Ramón Power y Giralt, diputado por Puerto Rico en las Cortes de Cádiz de 1812, y del primer obispo puertorriqueño, Juan Alejo de Arizmendi, ubicados en el ya famoso altar, desató, de nuevo, la polémica sobre un asunto en el que muchos ven ideales políticos de por medio.
Los visitantes que se acerquen a ese altar, que se sitúa en uno de los extremos de la nave principal de la catedral, quedarán sorprendidos, quizá, por la presencia de la bandera española -la única allí depositada- junto a la placa que explica el porqué de ese recordatorio, de tinte patriótico para algunos.
El asunto fue portada de los medios locales durante las pasadas semanas por la connotación política que unos le dieron y, sobre todo, por la supuesta intervención del Vaticano, que habría ordenado hasta en dos ocasiones al arzobispo de San Juan, monseñor Roberto González Nieves, que desistiera de dedicar una capilla de la catedral a ese fin.
González Nieves, una figura muy controvertida en la isla por su patriotismo que algunos interpretan como fervor independentista, aprovechó la misa celebrada para recibir a los dos ilustres puertorriqueños para señalar que el Altar de la Patria es un lugar de identificación personal y espiritual.
Recordó que en esa misma catedral, hace 204 años, Arizmendi le entregó a Power y Giralt su anillo para que siempre recordara la necesidades de sus compatriotas durante las Cortes de Cádiz españolas.
La polémica por el Altar de la Patria se remonta a su inauguración en 2011, fecha en la que, siempre según medios locales, el Vaticano habría iniciado acciones contra la iniciativa, entonces por medio del arzobispo de la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui.
Sin embargo, González Nieves no está solo y el día en que se celebró la misa para celebrar la llegada de los dos patriotas puertorriqueños estuvo arropado por, entre otros, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín; el presidente del Senado, Eduardo Bhatia, y el exgobernador Rafael Hernández Colón.
El Altar de la Patria, situado en la parte trasera del ala izquierda del altar principal de la Catedral de San Juan, contó para su construcción con el apoyo del escultor Adelino González y el arquitecto José Cardona.
Una de la partes del Altar de la Patria contiene la escultura de un cristo crucificado autoría de la española Remigia Caubet.