Los obispos católicos de Estados Unidos eligieron el martes al arzobispo Joseph Kurtz de Kentucky como su nuevo presidente en momentos en que la Iglesia está modificando sus prioridades bajo el papa Francisco.
Kurtz, que encabeza la arquidiócesis de Louisville, ganó poco más de la mitad de los votos entre 10 candidatos. Remplaza al cardenal de Nueva York, Timothy Dolan, que concluye un período de tres años. El nuevo vicepresidente de la conferencia episcopal es el cardenal Daniel DiNardo, de la arquidiócesis de Galveston-Houston, en Texas.
El presidente de la conferencia es la voz principal en asuntos nacionales para la Iglesia católica de Estados Unidos y funge como su representante ante el Vaticano.
Francisco, elegido en marzo, ha dicho que quiere pastores, no ideólogos, y que se ponga énfasis en la misericordia en lugar de asuntos sociales divisivos. En años recientes los obispos estadounidenses se han concentrado en la lucha contra el aborto y el matrimonio homosexual, diciendo que se han visto obligados a hacerlo en una sociedad que consideran hostil a la fe.
Los obispos han objetado enérgicamente una disposición del gobierno de Barack Obama que requiere que los seguros de salud provistos por las empresas cubran los anticonceptivos. Decenas de organizaciones de caridad católicas y diócesis interpusieron una demanda para una exención religiosa más amplia a la regla. Se espera que el asunto llegue a la Corte Suprema.
En una conferencia de prensa después de su elección, Kurtz hizo énfasis en el compromiso de los obispos "de servir a los vulnerables y a los que carecen de voz", incluida la defensa de los inmigrantes y de los pobres. Pero dijo también que seguirían combatiendo el aborto y librarían su campaña por la libertad religiosa. Hizo notar que muchas de las luchas legislativas más importantes están ocurriendo a nivel estatal, donde los obispos tienen conferencias católicas para que trabajen en torno a las políticas públicas.
"La conferencia responde a los desafíos que se nos presentan", afirmó Kurtz, de 67 años.
En los últimos tres años Kurtz ha sido vicepresidente de la conferencia episcopal. Es habitual que el vicepresidente ascienda al máximo puesto.
Oriundo de Pensilvania, el arzobispo tiene una maestría en teología y otra en trabajo social, y laboró más de dos decenios en la diócesis de Allentown, Pensilvania, antes de ser nombrado obispo de Knoxville, Tennessee. En 2007 el papa Benedicto XVI lo puso al frente de la arquidiócesis de Louisville, la cual tiene 200.000 feligreses.
En 2006, Benedicto XVI ascendió a cardenal a DiNardo, cuya arquidiócesis de Galveston-Houston tiene 1,3 millones de católicos. Él ha estado especialmente activo en el tema de la reforma migratoria.
Los obispos estadounidenses seguirán reuniéndose en Baltimore hasta el jueves, pero en privado.
El obispo Thomas Paprocki de Springfield, Illinois, dijo que anticipa un cambio en el tono de la Iglesia bajo el pontificado de Francisco, pero ninguno en el aspecto medular de sus enseñanzas. Indicó que la exhortación del papa a tener compasión debe ser comprendida "en toda su amplitud".
"La misericordia presume que hay algo que perdonar. Si los matrimonios entre personas del mismo sexo y el aborto no están mal, entonces no hay necesidad de misericordia, no hay necesidad de perdón", afirmó Paprocki en una entrevista. "Hasta donde he visto a la gente valerse de las palabras del papa Francisco para justificar el aborto o para redefinir el matrimonio, creo que están muy equivocados".
El cardenal de Boston Sean O'Malley, el único norteamericano entre ocho asesores que el papa Francisco nombró para ayudarle a supervisar la Iglesia, dijo que el énfasis del pontífice en la justicia social y la compasión es "obviamente algo de lo que la conferencia episcopal necesita estar consciente".



