El primer ministro italiano Enrico Letta presionaba el miércoles a sus desilusionados aliados para mantener vivo su frágil gobierno de coalición.
Letta anunció que describirá su estrategia en una conferencia de prensa en las próximas horas para apuntalar su liderazgo en un país impaciente con la lentitud para superar la recesión. Será el momento de convencer a los socios de la coalición y algunos miembros de su propio partido que merece la permanencia en el poder tras nueve meses en el cargo.
La bolsa de valores de Milán subía el miércoles, pero la prolongación de la incertidumbre política podría afectar los mercados que desearían ver al gobierno italiano apuntalar sólidamente la economía. Letta ha logrado algunos avances con la "diferencia" entre los bonos alemanes e italianos, reduciéndola de forma notable.
Lo que comenzó hace unas semanas como un malestar en la coalición debido a una reorganización del gabinete degeneró en pedidos de que dimita.
Matteo Renzi, alcalde de Florencia, llegó a la oficina de Letta en el Palacio Chigi antes de que tenga lugar el jueves una reunión cimera del Partido Democrático.
Renzi se hizo cargo del liderazgo del partido de Letta en diciembre, rompiendo el equilibrio del partido centroizquierdista famoso ya por sus rencillas. Un político sagaz y de rápida ascendencia, Renzi tiene la mirada puesta desde hace tiempo en el cargo de primer ministro, pero ha insistido que quiere ganarlo en las elecciones generales, no por medio de maniobras políticas.
Si dimite Letta, el presidente italiano Giorgio Napolitano tendrá que pedir a Renzi que intente formar gobierno. Empero, cualquier gobierno necesitaría obtener un voto de confianza en el Parlamento, donde las elecciones inconclusas hace un año obligaron a los demócratas a depender de las fuerzas centroderechistas en una coalición.
Tras reunirse con Letta, Renzi no formuló declaraciones públicas, salvo un tuit que dijo que "veo muchas posibilidades sobre el gobierno. Lo que tenga que decir lo diré mañana", durante un encuentro de líderes demócratas.
La designación al cargo de primer ministro podría enfurecer a Silvio Berlusconi, el líder conservador que recientemente llegó a un acuerdo con el alcalde para colaborar en la reforma electoral a fin de volver a Italia más gobernable. Si Letta retiene el poder, el precio será un cambio sustancial del gabinete.
FUENTE: AP


