El principal grupo de oposición sirio —que cuenta con respaldo de Occidente— exigió el jueves se investigue una emboscada por parte de fuerzas gubernamentales en la que murieron 175 rebeldes cerca de Damasco un día antes.
La Coalición Nacional Siria rebatió el reporte del gobierno, diciendo que las personas que murieron eran civiles que trataban de escapar al sitio impuesto por fuerzas del presidente Bashar Assad sobre suburbios de la capital siria.
El gobierno y los rebeldes que combaten para derrocar a Assad frecuentemente tienen reportes contradictorios sobre acontecimientos y abusos en Siria. Ante la ausencia de medios de información independientes y periodistas internacionales, ambos campos tratan enérgicamente de tratar de controlar la narrativa de la guerra civil.
El gobierno sirio dijo el miércoles que tropas del ejército mataron a 175 rebeldes, muchos de ellos combatientes vinculados a al-Qaida, en una emboscada descrita como uno de los ataques más letales por parte de fuerzas gubernamentales contra rebeldes cerca de Damasco. La prensa estatal transmitió fotografías posteriores a la emboscada mostrando cadáveres sobre el suelo, algunos de ellos ensangrentados. Algunos tenían uniformes militares, pero la mayoría estaban en ropa de civil con bolsos y pertenencias dispersas en la cercanía.
Un grupo de oposición, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, dijo que la emboscada en la región de Ghouta, en el este del país, fue realizada por el grupo libanés Hezbolá, el cual ha ayudado a las fuerzas de Assad a hacer retroceder a los rebeldes fortificados en los suburbios de la ciudad capital. Señaló que la mayoría de quienes murieron eran miembros del Frente Nusra, vinculado a al-Qaida, y otras brigadas islámicas.
La Coalición Nacional Siria dijo que fuerzas leales a Assad, respaldadas por combatientes de Hezbolá, emboscaron "una caravana de civiles que huían del sitio en Ghouta". En un comunicado, el grupo hizo un llamado a la Organización de las Naciones Unidas para que realice una investigación independiente.
No fue posible verificar su afirmación.
El conflicto sirio comenzó hace casi tres años con manifestaciones mayormente pacíficas, y gradualmente se transformó en una guerra civil después de brutales medidas de fuerza del ejército contra los manifestantes. Han muerto más de 140.000 personas, según activistas de oposición.
El jueves, una granada de mortero que cayó cerca de un hospital en un vecindario controlado por el gobierno sirio en la ciudad central de Homs causó al menos cinco muertes, reportó la televisión local.
El medio informó el jueves que el mortero golpeó un vehículo cerca del hospital Al-Malek en el vecindario de Akrama. También resultaron heridas unas 13 personas.