Tesoro histórico y patrimonio mundial de la Unesco, la mezquita-catedral de Córdoba centra una polémica en España, donde una plataforma ciudadana, que recogió 146.000 firmas, acusa a la Iglesia de haber "amputado" su memoria.
Cada año, más de un millón de visitantes entran en su patio adoquinado, plantado de naranjos y dominado por el antiguo minarete, y reciben un billete de entrada que les "da la bienvenida a esta Santa Iglesia Catedral".
Todos los que llegan con deseos de descubrir la historia de la mezquita, cuya construcción, emprendida en 786, se desarrolló en cuatro etapas bajo los reinos de los emires y califas omeyas que entonces gobernaban el sur de España, reciben poca satisfacción en el folleto turístico gratuito.
Pasando rápidamente por los cinco siglos de historia musulmana que se desarrollaron en su inmensa sala de oración, donde las columnas de mármol, jaspe y granito sostienen los cerca de 400 famosos arcos ocre y rojo, la guía insiste en que "la mezquita original se construye sobre la basílica visigoda de San Vicente", de la que ya no queda nada.
"A los ciudadanos de Córdoba, lo que les duele, lo que les ha herido la sensibilidad, es que hayan amputado el nombre y la memoria del monumento", explica Antonio Manuel Rodríguez, profesor de derecho en la Universidad de Córdoba y miembro de la plataforma que defiende el patrimonio "común" de la mezquita, transformada en catedral en el siglo XIII.
La comunidad musulmana española pide desde hace tiempo que la antigua mezquita se transforme en un lugar de culto ecuménico, pero esta plataforma, no religiosa, se contenta con exigir que no se "ampute" su herencia.
Bajo el lema "Salvemos la Mezquita de Córdoba", la plataforma divulgó el 10 de febrero una petición en internet que este viernes había recogido 146.000 firmas, entre ellas las de personalidades como el arquitecto británico Norman Foster, escritores y científicos españoles y organizaciones católicas moderadas.
La Unesco incluyó todo el centro histórico de Córdoba en la lista de Patrimonio de la Humanidad, subrayando que "el periodo glorioso" de la ciudad andaluza "comenzó en el siglo VIII cuando fue conquistada por los Moros".
Surgieron entonces "unas 300 mezquitas e innumerables palacios y edificios públicos, que rivalizaban en esplendor con Constantinopla, Damasco y Bagdad".
Aunque hace casi ocho siglos que la mezquita se transformó en catedral, fue en 2006 cuando nació la preocupación de los miembros de la plataforma, que afirman "no cuestionar en absoluto su uso confesional".
Ese año el obispado de la ciudad registró el edificio a su nombre en el catastro, sin informar al gobierno regional andaluz, quien, pese a haber delegado su gestión a la Iglesia, incluidas las visitas turísticas, es el último responsable de su supervisión, afirma la plataforma.
Hasta entonces, la mezquita-catedral "estaba en un limbo jurídico, ni era un bien público ni privado", dice Rodríguez. "El problema surge en el momento en que la jerarquía (católica, ndlr) cree que es suyo", agrega.
"En los últimos años, el Obispado de Córdoba ha borrado el término Mezquita de todos los folletos de divulgación de un símbolo conocido mundialmente como paradigma de concordia de culturas y ofrece a millones de turistas un relato histórico sesgado, que adultera toscamente la esencia de un edificio complejo y emblema de la diversidad", afirma la plataforma.
En reacción, el gobierno regional andaluz anunció la semana pasada que "estudia todas las posibilidades, incluidas las jurídicas, para proteger la titularidad pública de este bien cultural".
La diócesis de Córdoba afirmó por su parte que "siempre ha mantenido entendimiento y colaboración leal con las Administraciones Públicas, no cuestionándose en ningún momento ni la titularidad ni la gestión del templo".
Acusando al ejecutivo regional de querer "expropiar" a la Iglesia, la organización conservadora Hazteoir, famosa por sus campañas antiabortistas, le entregó al miércoles una petición en la que pedían "anular las gestiones", firmada entonces por 85.000 personas y por más de 91.000 este viernes, según afirmaron.
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