NUEVA YORK Internacionales -  13 de marzo 2014 - 11:52hs

Suman 7 muertos por explosión en edificios en NY

Socorristas trabajando en entre ráfagas de viento, bajas temperaturas y una masa de humo sacaron el jueves por la madrugada más cadáveres de entre los dos edificios derrumbados en la ciudad de Nueva York, donde una explosión por fuga de gas dejó por lo menos siete muertos, más de 60 heridos y cinco desaparecidos.

Una fuga de gas desencadenó la explosión el miércoles por la mañana en la intersección de Park Avenue y la calle 116. Las autoridades dijeron que la intensa explosión se produjo unos 15 minutos después que un vecino reportó olor a gas. Se colocaron reflectores en el lugar y se maniobraba con una cámara de detección térmica a fin de identificar los lugares donde podría haber víctimas o bolsones de fuego. La policía que resguarda el lugar porta máscaras médicas y los vecinos se protegen el rostro con bufandas del denso y punzante aire.

En tanto, las autoridades mexicanas informaron que dos personas que fallecieron eran del estado de Puebla. Las víctimas fueron identificadas como Rosaura Barrios Vázquez, de 43 años, y Rosaura Hernández Barrios, de 22. Las autoridades no especificaron si las eran familiares.

La escuela Hunter College identificó a otra de las personas que murieron en la explosión como Griselde Camacho, de 45 años, una oficial de seguridad que trabajaba en el edificio de Trabajo Social de la Escuela Silberman.

Otra persona fallecida fue identificada como Carmen Tanco, de 67 años e higienista dental. Su primo, el camarógrafo de News 12 Ángel Vargas, dijo que cuando no se presentó a trabajar el miércoles la familia inició una búsqueda desesperada.

La policía identificó a otra víctima fatal como Rosaura Hernández Barrios, de 21 años.

El cadáver de un hombre adulto fue recuperado de entre los escombros poco después de la medianoche del miércoles, según el portavoz del Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York, Jim Long.

Unas tres horas después, el cadáver de una mujer adulta fue encontrado el jueves entre los escombros, dijo el sargento John Buthorn, del Departamento de Policía de Nueva York.

Buthorn dijo que los desaparecidos eran cinco.

La policía dijo que por lo menos tres de los heridos de gravedad eran menores, uno de ellos, un muchacho de 15 años, estaba en estado crítico con quemaduras, fracturas y lesiones internas. Muchos de los heridos tenían lesiones menores, cortes y raspaduras.

La fuga de gas derribó los dos edificios de departamentos en la zona de East Harlem, en la ciudad de Nueva York.

Un inquilino dijo que los residentes se habían quejado repetidamente de un "insoportable" olor a gas en las últimas semanas.

Al anochecer del miércoles cuadrillas de rescate finalmente comenzaron a buscar a posibles víctimas en medio de ladrillos rotos, madera astillada y metal retorcido después que los bomberos pasaron gran parte del día rociando agua para extinguir el fuego.

La tarea de rescate afrontaba condiciones difíciles a causa del clima, ya que se pronosticaba lluvia y temperaturas inferiores a 7 grados centígrados bajo cero (20 Fahrenheit). Partes de los escombros estaban inaccesibles a causa de un socavón causado por la rotura de la principal tubería subterránea de agua, dijeron las autoridades.

La tremenda explosión ocurrió a las 9:30 de la mañana, en la avenida Park y la calle 116, no muy lejos de la esquina nororiental del Central Park, unos 15 minutos después que un residente informara de un olor a gas, dijeron las autoridades.

La empresa Con Edison dijo que envió de inmediato un equipo de trabajadores a verificar el reporte, pero que cuando llegaron era demasiado tarde.

La explosión destrozó los vidrios de las ventanas a una cuadra a la redonda, arrojó escombros en las vías del tren suburbano, envió densas columnas de humo al cielo e hizo que la gente saliera corriendo a las calles.

"Se sintió como si un terremoto hubiera sacudido todo mi edificio", dijo Waldemar Infante, portero de un edificio cercano que estaba trabajando en el sótano cuando ocurrió la explosión.

"Había pedazos de vidrio por todas partes en el suelo y todas las tiendas tenían sus ventanas rotas", agregó.

Emanuel Rivera, de 23 años, vive en la esquina de la calle 116 y Park Avenue, al otro lado de la calle donde ocurrió la explosión. Dormía en casa con su esposa Rehanna y sus dos niños cuando tuvo lugar.

"Se escuchó una gran explosión. Todo el inmueble se sacudió. Vimos hacia el exterior y había gran cantidad de humo. Todo estaba en llamas", afirmó.

Al igual que otros vecinos, Rivera dijo que desde el martes en la noche percibían un olor a gas.

"Olía a gas desde ayer en la noche", agregó.

Edward Foppiano, vicepresidente sénior de ConEd, dijo que sólo hay registro de una queja por olor a gas de cualquiera de los inmuebles siniestrados, y que fue en mayo, en el edificio contiguo al de Borrero. Era una pequeña fuga en la tubería del cliente y quedó reparada, dijo.

La última vez que la manzana fue revisada fue el 28 de febrero, como parte de una revisión de rutina, y no se detectaron problemas, dijo Foppiano.

Los registros de construcción de los edificios no muestran ninguna obra en marcha en ninguna de las dos direcciones, pero el edificio con la iglesia había obtenido permisos e instaló 36,6 metros (120 pies) de tubería de gas nueva en junio pasado.

Con Ed informó que aún falta por ver si la fuga fue en la tubería principal de la compañía o en una instalación hecha por terceros en la tubería interior. La línea de gas central que abastece al área fue hecha de plástico y hierro fundido, y el hierro data de 1887, de acuerdo con Foppiano.

"El tiempo no es por sí mismo un problema con el hierro fundido", indicó al señalar que Con Edison tiene un programa de reemplazo de hierro fundido y la compañía no tenía programado retirar la tubería en el próximo trimestre.

Un equipo de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte llegó al lugar para investigar. La agencia investiga los accidentes de tuberías, además de los desastres de transporte.

Bob McGee, el portavoz de ConEd, dijo que un residente de un edificio junto a los dos que colapsaron había reportado olor a gas dentro de su apartamento y pensó que podía venir de afuera. La empresa de servicios públicos envió dos cuadrillas dos minutos después de la llamada de las 9:15 de la mañana, dijo McGee.

La tragedia paralizó el vecindario de East Harlem mientras la policía montaba retenes para mantener a los residentes lejos del lugar. El derrumbe arrojó al aire un humo espeso e irritante para los ojos.

Las aceras estaban llenas de vidrios rotos. Los testigos dijeron que la explosión fue tan poderosa que tumbó los productos de los estantes en las tiendas cercanas.

Un residente de uno de los edificios, Eusebio Pérez, escuchó la noticia de la explosión y se apresuró a regresar de su trabajo como técnico de pianos.

"No queda nada", dijo. "Sólo un montón de ladrillos y madera."

Pérez, de 48 años, dijo que compartía un apartamento con un compañero y no estaba seguro de qué iba a hacer después.

"Sólo tengo lo que llevo puesto", dijo. "Tengo que encontrar un lugar para pasar la noche y organizar lo que van a ser mis próximos pasos".

FUENTE: AP'