Dos policías que jugaron un importante papel en la campaña contra las mafias durante el controvertido gobierno de Bo Xilai en la ciudad de Chongqing (centro de China) fueron condenados a prisión por usar la tortura para forzar confesiones, informó hoy la agencia oficial Xinhua.
Los condenados, Gou Hongbo y Dan Bo, fueron declarados culpables de torturar a uno de los sospechosos, el empresario de la construcción Lu Jian, durante las investigaciones contra los grupos mafiosos que controlaban amplios sectores de la ciudad, una de las mayores del interior de China y situada en la ribera del Yangtsé.
Gou fue condenado a tres años de cárcel y Dan a dos años y medio, aunque el tribunal señaló que las sentencias podrán ser reducidas debido a que los acusados confesaron su crimen y pidieron disculpas a la víctima.
Otro procesado, Zheng Xiaolin, que como los anteriores trabajaba en el Buró de Seguridad Pública del Distrito de Changshou, también fue declarado culpable, aunque no se dictó prisión contra él por haber jugado un papel secundario en las torturas.
Bo Xilai era el máximo responsable político de Chongqing en la época en la que se practicaron esas torturas, en verano de 2011, un tiempo en el que el líder comunista era elogiado por haber desmontado una de las redes mafiosas más poderosas de China, con influencia en jueces, jefes de policía y empresarios locales.
El prestigio de Bo se desplomó en 2012, cuando su mano derecha en Chongqing y el principal responsable de la policía local, Wang Lijun, buscaba refugio en un consulado de EEUU y acusaba desde allí a su superior de corrupción y de ocultar un asesinato, el del empresario británico Neil Heywood, envenenado en noviembre de 2011 por la esposa de Bo, Gu Kailai.
Bo fue condenado en septiembre de 2013 a cadena perpetua, y un año antes su mujer fue condenada a pena de muerte (que probablemente será conmutada a prisión de por vida), en uno de los mayores escándalos políticos de la historia reciente de China.
El juicio a los policías de Chongqing supone la primera vez que se somete a escrutinio público el modus operandi de la policía local durante el controvertido gobierno de Bo, pese a que los medios chinos habían informado con anterioridad del extenso uso de torturas en la campaña antimafia.
El uso de torturas para extraer confesiones, no obstante, ha sido frecuente durante décadas en toda China, no sólo en Chongqing, si bien el régimen comunista ha prometido eliminar esta práctica con métodos como el de aceptar sólo como pruebas judiciales los interrogatorios policiales grabados en vídeo.
FUENTE: EFE



