BEIJING Internacionales -  11 de noviembre de 2014 - 19:38

Esfuerzos de Obama no atenúan tensión con China

Cuando Xi Jinping asumió la presidencia de China hace dos años, el presidente Barack Obama vio una oportunidad para relanzar las relaciones con la potencia asiática.

Sin embargo, incluso después de un esfuerzo inusualmente fuerte del mandatario estadounidense por forjar lazos personales con Xi, los dos líderes se reúnen en Beijing en medio de tensiones significativas entre ambos países, tanto antiguas como del momento.

Xi ha consolidado su poder tras asumir el cargo, ha profundizado las provocadoras disputas marítimas con sus vecinos y ha sido acusado de repetidos ataques cibernéticos contra Estados Unidos. Funcionarios estadounidenses tienen ahora nuevas preocupaciones ante una ofensiva potencial contra los manifestantes partidarios de la democracia en Hong Kong y observan con cautela el fortalecimiento de las relaciones entre Beijing y Moscú en momentos en que Occidente se aleja de Rusia.

Por su parte, el gobierno chino se mantiene escéptico sobre las intenciones de Obama en Asia y considera sus esfuerzos por impulsar sus relaciones económicas con la región como una forma de contrarrestar el aumento del poderío de China. Por su parte, la debilidad política de Obama en Estados Unidos, en particular después de la derrota demócrata en las elecciones legislativas de la semana pasada, ha creado interrogantes en Beijing sobre si el mandatario estadounidense puede cumplir acuerdos internacionales potenciales.

Al comienzo de las conversaciones el martes, Obama declaró que quería llevar las relaciones entre ambos países a un "nuevo nivel". Los líderes planeaban reunirse nuevamente el miércoles y después hacer declaraciones públicas.

Antes de las reuniones entre Obama y Xi, funcionarios estadounidenses trataron de concentrar la atención en áreas en las que los dos países concuerdan. China y Estados Unidos anunciaron un acuerdo recíproco para prorrogar las visas a sus ciudadanos y Obama anunció que los dos países habían llegado a un entendimiento que permitiría negociaciones para avanzar hacia un acuerdo con la Organización Mundial de Comercio encaminado a reducir los aranceles a los bienes de alta tecnología.

Estados Unidos y China también buscan formas de cooperar en el combate al cambio climático antes de una cumbre en París a principios del próximo año. Washington ha presionado a Beijing con el fin de que fije una meta ambiciosa para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y China parece comenzar a tomar el asunto con seriedad. Eso es un cambio en la postura china, que en años anteriores ha alegado que los países desarrollados como Estados Unidos deben cargar con la mayor responsabilidad en el combate al cambio climático.

"Creo que hay un consenso cada vez mayor de que habrá más viscosidad, más tensión, con China en los próximos años", dijo Michael Green, analista de asuntos asiáticos en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington. Green agregó que Xi ha probado ser "menos complaciente" y "más duro de lo esperado" en sus relaciones con Estados Unidos.

En una decisión inusual, Obama invitó el verano pasado a Xi a un retiro de dos días en Sunnylands, una amplia propiedad en el desierto del sur de California. Lejos de las luces de sus respectivas capitales, los líderes tuvieron ocho horas de conversaciones que tocaron numerosos temas, brindaron con licor chino y sellaron su nueva relación con una caminata de casi una hora por los cuidados jardines del lugar.

Las dos partes consideraron la cumbre un éxito. Pero en los meses siguientes ha habido un aumento de tensiones, desde una acusación estadounidense a cinco funcionarios chinos de cometer ataques cibernéticos, hasta varios casos recientes en que aviones de ambos países se han acercado demasiado sobre el Pacífico.

Xi ha reciprocado la hospitalidad de Obama en California con una visita de estado en la capital china. Tras las reuniones del martes con líderes regionales en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), Obama y Xi se reunieron para una cena privada en Zhong Nan Hai, los jardines imperiales cerca de la Plaza Tiananmen, centro del poder del gobierno y del Partido Comunista en el país.

A pesar de los esfuerzos por encontrar consenso, funcionarios de la Casa Blanca insistieron que Obama presentará una postura dura ante Xi en temas como la seguridad cibernética y las acciones militares de Beijing en los mares de su entorno geográfico, que han creado mucha preocupación entre sus vecinos.

"No hay misterio en nuestra posición sobre estos temas, tampoco en la postura china", dijo Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional de Obama. "Cuando se abre un espacio, lo aprovechamos, trabajamos juntos. Y cuando hay una diferencia, se la vamos a plantear a China repetidamente".