La policía turca usó este viernes gases lacrimógenos y cañones de agua en Estambul para dispersar a más de mil personas que querían conmemorar el 1 de Mayo en la emblemática Plaza Taksim, declarada zona prohibida por el gobierno, constató un periodista de la AFP.
Las fuerzas de seguridad hicieron retroceder a los manifestantes, reunidos en el distrito de Besiktas por la convocatoria de varios sindicatos y partidos políticos de oposición.


