MOSCÚ Internacionales -  19 de mayo de 2015 - 09:32

El líder checheno desafía a Putin con la boda de una menor

El novio, un hombre canoso que se acerca a los 50 años, era un mando de la temida policía chechena. La novia, de 17 años, era una joven hermosa y tímida que según los medios estaba desolada por la idea de casarse con un hombre que le triplicaba la edad.

Muchos rusos expresaron su repulsa por la boda, lo que causó una tormenta mediática y puso a la defensiva al líder checheno Ramzan Kadyrov, un estrecho aliado del presidente ruso, Vladimir Putin.

La boda se celebró de todas formas el fin de semana. Pálida y con voz apenas audible, la novia aceptó casarse con Nazhud Guchigov, que según los medios la tomaba como segunda esposa como permite la ley islámica, pero no la rusa.

El jefe de gabinete de Kadyrov hizo de padrino, sosteniendo a la novia por el codo para controlarla en cada paso, y el propio Kadyrov bailó una danza popular en la celebración.

El escándalo se ha producido en medio de un tira y afloja entre Kadyrov y las autoridades federales rusas, que escaló tras el asesinato del carismático líder opositor ruso Boris Nemtsov. La actitud desafiante de Kadyrov al proteger a los sospechosos chechenos del asesinato ha agravado las viejas tensiones entre él y las agencias de seguridad rusas. Eso es un dolor de cabeza para Putin, que se encuentra con la delicada tarea de moderar el conflicto para evitar que la región se desestabilice.

Es improbable que las tensiones deriven en un conflicto abierto o que lleven a la destitución de Kadyrov. Pero reflejan un esfuerzo aparente del Kremlin por poner en su sitio al líder checheno, de 38 años, y obligarle a que cumpla las leyes, todo mientras Putin sigue dándole su apoyo.

Kadyrov ha disfrutado de una relación única con Putin, que le consideró el elemento clave para alcanzar la paz en Chechenia tras dos devastadoras guerras separatistas con decenas de miles de muertos. A cambio de restaurar la estabilidad, Putin le dio a Kadyrov, un antiguo rebelde, carta blanca para gobernar la región del Cáucaso Norte como su feudo personal, y financió una costosa reconstrucción.

El escudo protector de Kadyrov empezó a resquebrajarse después de que Nemtsov fuera asesinado el 27 de febrero delante del Kremlin. Los investigadores federales no tardaron en buscar y detener a cinco sospechosos, todos chechenos. El supuesto autor de los disparos era un agente de la policía de Kadyrov.

Los mandos de las fuerzas de seguridad rusas, que siempre detestaron al líder checheno, vieron la oportunidad de ajustar cuentas. Pero si bien Putin describió el crimen como una "desgracia" para Rusia, mostró su apoyo a Kadyrov entregándole una medalla.

El líder checheno se mostró desafiante al principio y protegió a otro sospechoso, un alto cargo de la policía chechena.

En abril, la policía en el sur de Rusia hizo una incursión sorpresa a Chechenia para buscar a un sospechoso de otro delito, y le abatió a tiros cuando se resistió al arresto.

Un furioso Kadyrov respondió al día siguiente ordenando a sus fuerzas que mataran a cualquier policía de fuera de la región que osara aventurarse en Chechenia. Con su audaz declaración, Kadyrov trataba de mostrarse como un gobernante a la altura de Putin y por encima de la ley federal.

Pero si bien Putin no hizo declaraciones públicas, su portavoz dijo en un frío comunicado que la policía chechena debía obedecer sin condiciones la autoridad federal.

Al ver que había calculado mal su estrategia, Kadyrov reculó y ofreció nuevas declaraciones de lealtad a Putin. La tensión se redujo, pero la investigación sobre la muerte de Nemtsov sigue atascada.

El último golpe a la posición de Kadyrov se produjo este mes cuando un destacado periódico independiente informó de que Guchigov, de 46 años, obligaba a una joven de 17 años a convertirse en su segunda esposa bloqueando su pueblo para que no pudiera huir.

Kadyrov apoyó al policía y dijo que la joven y su familia habían aceptado el enlace de forma voluntaria.

En una entrevista en la que apareció sonrojada y mirando al suelo, la joven dijo a un sitio web de noticias controlado por el Kremlin que no había sido intimidada. El defensor del menor ruso dijo que había examinado el caso y no había hallado infracciones.

La boda se celebró el sábado en la capital chechena, y la rápida resolución del escándalo apuntó que Moscú había decidido que Kadyrov había aprendido la lección y no había necesidad de presionar más.

Los medios rusos señalan que los empresarios chechenos han ganado mucha influencia en Moscú bajo el gobierno de Kadyrov, y algunos miembros de sus temidas fuerzas de seguridad están desplegadas allí de forma permanente para ayudar a proteger los intereses chechenos y servir de músculo en disputas de negocios.

Algunos medios afirman que los chechenos incluso plantean un desafío para los turbios intereses económicos de las agencias de seguridad rusas, que se han considerado omnipotentes bajo el liderazgo de Putin.

Al atacarle por varios frentes, los responsables de las fuerzas de la ley federales claramente quieren cambiar las reglas del juego y despojar a Kadyrov de sus privilegios exclusivos. El propio Putin podría estar a favor, al sentir que el hombre fuerte checheno deteriora su sistema de "poder vertical".

"No descartaría una destitución de Kadyrov", dijo Grigory Shvedov, editor jefe de Caucasian Knot, un sitio web de noticias centrado en el Cáucaso. El papel del líder checheno como garante de la estabilidad podría haberse exagerado, señaló, y un nuevo conflicto en la zona sería improbable aunque fuera arrestado porque los hombres de Kadyrov no tomarían las armas contra Putin.

Pero otros creen que Putin sigue viendo a Kadyrov como clave para la paz en Chechenia.

El gobernador ha reafirmado su estatus especial al seguir adelante con la boda pese al escándalo, afirmó Alexei Malashenko, experto en Chechenia de la oficina en Moscú de Carnegie Endowment. Aunque es probable que las tensiones con las fuerzas de seguridad continúen, puede esperarse que el presidente siga dándole su apoyo.

"Sustituirle no tiene sentido", afirmó Malashenko. "Llevará a luchas internas e inestabilidad en Chechenia".

FUENTE: AP