Malasia ordenó el jueves a su Armada y guardia costera que rastreen en mar en busca de migrantes abandonados en sus barcos, convirtiéndose en el primer país que anuncia que se acercará a los refugiados en lugar de esperar a que lleguen a las costas del sudeste asiático, dijo el primer ministro del país.
Mientras la crisis migratoria que sacude la región entra en su cuarta semana, sigue sin estar claro cuántas personas están a la deriva en el mar pero grupos de ayuda y Naciones Unidas dicen que podrían ser miles y que se está acabando el tiempo para salvarlos.
En las tres últimas semanas, más de 3.000 personas — musulmanes rohingya que huyen de la persecución en Mianmar y ciudadanos de Bangladesh que buscan escapar de la pobreza — han llegado a bordo de barcos atestados a las costas de Indonesia, Malasia y Tailandia. Aunque en un primer momento expulsado a muchas embarcaciones de sus costas, Malasia e Indonesia anunciaron el miércoles que ofrecerán refugio temporal a todos los migrantes que lleguen.
A pesar de que el anuncio fue visto como un avance importante, grupos de derechos dijeron que la propuesta cubre solo una parte del problema, e instaron a los países a iniciar la búsqueda activa de quienes siguen abandonados en el mar. La agencia de refugiados de la ONU cree que todavía hay 4.000 personas en el mar, aunque algunos activistas elevan la cifra a 6.000.
El primer ministro malasio, Najib Razak, abordó el problema a través de Twitter diciendo que ordenó a la marina y la guardia costera "que lleven a cabo operaciones de búsqueda y rescate (de) barcos rohingya. Tenemos que evitar la pérdida de vidas".
Grupos de ayuda estiman que miles de personas están abandonadas a su suerte en embarcaciones son comida ni agua, tras una operación contra traficantes de personas que hizo capitanes y contrabandistas abandonases sus barcos.
Además, está previsto que el ministro de Exteriores de Malasia visite Mianmar el jueves para tratar la crisis. El ministerio emitió un comunicado muy cuidado diciendo que las dos partes "intercambiarán sus opiniones sobre los movimientos irregulares de personas (...) en el sudeste asiático", empleando un lenguaje políticamente correcto para no ofender a Mianmar — que se niega a asumir culpa alguna en el asunto si se menciona la palabra "rohingya".
Naciones Unidas dijo que los rohingya son uno de los grupos más perseguidos del mundo. Ni Mianmar ni Bangladesh los reconocen como ciudadanos. En Mianmar, de mayoría budista, incluso el nombre es tabú. Funcionarios del país se refieren al grupo como "bengalíes" e insisten en que son migrantes del país vecino en situación irregular, a pesar de que la mayoría llevan generaciones viviendo en el país.
FUENTE: AP



