Unos 359 reos del penal La Esperanza, el principal de El Salvador, fueron trasladados este viernes a dos prisiones con mayor seguridad en el departamento occidental de Sonsonante para evitar que comanden acciones delictivas desde su encierro, informó una fuente oficial.
"Estos traslados son parte de los planes de reubicación de reos, algunos de los trasladados son reclusos que han estado girando instrucciones de delitos a bandas criminales en el exterior", dijo a la prensa el director general de Centros Penales, Rodil Hernández.
Señaló que los trasladados del penal La Esperanza, conocido como Mariona por estar en un cantón con el mismo nombre en el norte de la capital, "son reos comunes, no pertenecen a pandillas", y serán distribuidos en los penales de Izalco y Sonsonate, al oeste de San Salvador.
Entre los trasladados figuran 34 miembros de una banda criminal identificada por las autoridades como "La Raza", la cual ordenaba desde la cárcel a sus miembros que cometan delitos como extorsión o robos, explicó Hernández.
Los reclusos fueron trasladados esposados en autobuses a los penales de Izalco y Sonsonate bajo una fuerte custodia de agentes de la Policía Nacional Civil (PNC).
"Vamos a seguir trabajando para desarticular cualquier intento de ordenar el cometimiento de ilícitos desde los centros penales", advirtió el director de Centros Penales.
En abril y mayo pasados, las autoridades penitenciarias reubicaron en distintas cárceles del país a unos 1.500 pandilleros con el propósito de desarticular las redes de extorsión que mantenían con miembros en libertad de esos grupos.
El Salvador sufre una escalada de violencia provocada por las pandillas, a las que las autoridades les responsabilizaban por al menos el 60% de los hechos violentos que ocurren en el país.
Cifras de la Policía indican que entre enero y junio se registraron 2.859 asesinatos, más del doble que el mismo período del año pasado.
Este viernes, el director de la Policía, comisionado Mauricio Ramírez, ordenó el levantamiento de un acuartelamiento de la policía que había dispuesto poco antes, por reclamos de agentes que denunciaban la inadecuada condición de los puestos en los que debían mantenerse.