BANGKOK Internacionales -  14 de julio de 2015 - 15:41

Pena capital por corrupción en Tailandia incluye extranjeros

Tailandia aprobó una nueva ley anticorrupción que sanciona con pena de muerte aún a extranjeros.

La legislación previa incluía varias sanciones, incluso una posible pena de muerte, para funcionarios tailandeses acusados de soborno, aunque aparentemente nunca se ejecutó a nadie por ese crimen. La nueva legislación que entró en vigor el 9 de julio y son es de una ley independiente anticorrupción, extiende esos castigos a trabajadores extranjeros que laboran para gobiernos extranjeros y organizaciones internacionales.

El gobierno militar que entró en funciones seguido de la destitución de un gobierno civil electo el año pasado ha dicho que atacar la corrupción es uno de sus objetivos principales.

Aunque dicha acción está anunciada como una medida de reforma para limpiar a la política tailandesa, se considera que tiene como blanco al ex primer ministro Thaksin Shinwatra, quien fue derrocado por un golpe militar en el 2006. Thaksin fue acusado de corrupción, pero también construyó una poderosa y populista maquinaria política que retó los privilegios de la tradicional élite del país, asociados con el ejército y el palacio real.

Otra cláusula de la nueva ley anticorrupción señala que la prescripción a los 20 años de cometido un crimen ya no aplica si la persona acusada huye del país. Thaksin fue condenado en 2008 por un cargo relacionado con corrupción pero huyó al extranjero. La antigua disposición legislativa le habría permitido regresar en 10 años.

También están pendientes varios cargos relacionados con corrupción en contra de la hermana de Thaksin, Yingluck Shinawatra, quien fue primera ministra hasta poco antes de que el ejército expulsara a su gobierno el año pasado.

El secretario general de la Comisión Nacional Anticorrupción, Sansern Poljieak, fue citado por la prensa tailandesa diciendo que los castigos bajo la nueva ley son adecuados porque los actos de corrupción cometidos por funcionarios públicos son una ofensa severa.

"Es un gran paso en la dirección incorrecta", dijo el vocero de Amnistía Internacional, Olof Blomqvist, en un correo electrónico. "Tailandia debería eliminar la pena de muerte de los libros legales, no aumentar su alcance".