Para Marine Le Pen el euro es el responsable de la pérdida de poder adquisitivo. Foto/EFE

AFP

La salida del euro propuesta por Marine Le Pen hace temblar a economistas y empresarios en Francia, donde la candidata de la extrema derecha parte como favorita de cara a la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Aunque los sondeos pronostican que Le Pen sería derrotada en la segunda vuelta del 7 de mayo, es la primera vez que una elección levanta tantas interrogantes entre los medios económicos.

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"Nadie puede saber lo que va a pasar, las últimas elecciones en todo el mundo han traído grandes sorpresas", señala Jean-Lou Blachier, vicepresidente de la Confederación de pequeñas y medianas empresas (CPME).

Para Marine Le Pen el euro es el responsable de la pérdida de poder adquisitivo, del déficit comercial y del crecimiento débil en Francia. "Los precios estallaron cuando pasamos al euro [en 2002, ndlr.], es una verdad que ha sido escondida", aseguró Le Pen el jueves.

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Además de "restablecer la moneda nacional", la candidata ultraderechista propone gravar con un impuesto algunos productos importados y convocar un referendo para preguntar al pueblo sobre la salida de Francia de la Unión Europea, siguiendo los pasos de Reino Unido que votó en 2016 a favor del 'Brexit'.

Su objetivo, afirma, es "devolver al pueblo francés su soberanía" monetaria, territorial y económica.

Pese a que la opinión pública está en contra de abandonar el euro -28% a favor frente a 72% en contra, según un sondeo- Le Pen no puede dar marcha atrás ya que esta promesa hace parte del ADN de su partido soberanista y "antisistema", apunta Dominique Meurs, profesora de economía.

Para varios expertos, un regreso a la moneda nacional tendría consecuencias desastrosas. "Si Francia abandona la moneda única, toda la zona euro podría venirse abajo", advierte Mathieu Plane, del Observatorio francés de las Coyunturas Económicas.

Además, el regreso al franco conduciría a un aumento probable en las tasas de interés. De acuerdo con el Banco de Francia, la deuda francesa costaría 30.000 millones adicionales al año.

"Las deudas contraídas por las empresas y los hogares franceses aumentarían. La inflación, que ya no estaría controlada por el Banco Central Europeo (BCE), roería los ahorros, los ingresos fijos de los hogares y las pequeñas pensiones", advierte Benoît Coeuré, miembro del Comité Ejecutivo del BCE.

"La verdadera 'serial killer' del poder adquisitivo es la señora Le Pen, con el abandono del euro", denunció el candidato conservador François Fillon en el primer debate presidencial entre los cinco principales candidatos a la presidencia.

"Se escuchan muchas tonterías sobre el regreso a la moneda nacional", se defiende la candidata, que promete un aumento de la competitividad y creaciones de empleos.

En el ámbito financiero, "la perspectiva de un retorno al franco" y los temores de devaluación "conducirían rápidamente a una fuga de capital de los inversores institucionales, franceses y extranjeros, así como de particulares".

Esto, tendría graves repercusiones para el sistema bancario, estima el Instituto Montaigne.

Marine Le Pen, que denuncia una "estrategia del miedo" afirma en cambio que una moneda devaluada impulsaría las exportaciones francesas, ya que serían más baratas, por lo tanto reequilibraría la balanza comercial deficitaria.

Otra punto que preocupa a las empresas es el aumento de los aranceles previsto por el partido de Le Pen, el Frente Nacional.

"Si cerramos nuestras fronteras es evidente que nuestros socios pensarán dos veces antes de comprar nuestros productos", estima Paul Robert, de la asociación "France Clusters" que agrupa a 60.000 empresas.

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