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Los niños refugiados muestran su fortaleza ante la adversidad

"Mis padres fallecieron cuando yo tenía 6 años. Vivía desde entonces con mis abuelos y dos tíos. Uno de ellos me violó cuando era niña". Esta es una de las historias que se puede ver desde este jueves en Guatemala en una muestra fotográfica en la que los niños refugiados enseñan su fortaleza ante la adversidad.

Bajo el lema "Soy más fuerte que cualquier dificultad. ¡Hoy, mañana y siempre!", la agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), junto a su organización socia Refugio de la Niñez, dieron por inaugurada la exposición, que estará abierta al público en el Centro Cultural de España en Guatemala.

En el norte de Centroamérica la vida de los menores corre peligro y por ello huyen de la violencia, del reclutamiento por pandillas, de abusos físicos y sexuales, o amenazas contra la vida. A su corta edad, son miles los que deben dejar atrás su niñez sin la posibilidad de tener espacios para crecer, para dejar volar su creatividad, su desarrollo personal y acceder a una educación formal.

Los pies de foto de dos imágenes, en los que se lee "Con engaños me llevaron a un prostíbulo, tenía mucho miedo. No aguantaba todo lo que me hacían. Decidí escaparme y salté por una ventana" o "Un tío insistía que me uniera a la mara a la que él pertenece. Me decía cosas que no me agradaban" muestran esa realidad.

Para enseñar su fortaleza, los pequeños participaron en un curso de fotografía que utilizaron ahora para contar sus propias historias. Así lo cuenta Lucía, nombre ficticio de una niña de 16 años solicitante de asilo de El Salvador: "El curso (...) nos ayudó a darnos cuenta de que no importa la cámara que tengamos, lo más importante es la técnica que usamos".

En este sentido, el director ejecutivo de El Refugio de la Niñez, Leonel Dubón, recordó que la decisión de migrar no es "fácil" y que los pequeños muestran con esta exposición fotográfica sus "historias" y los motivos que los llevaron a abandonar sus lugares de origen sin la posibilidad de retornar.

Y recordó la fotografía de los cuerpos sin vida del salvadoreño Óscar Alberto Martínez, de 25 años, y su pequeña hija Valeria, de tan solo 23 meses de edad, cuya imagen flotando boca abajo en la orilla del lado mexicano del río Bravo se ha convertido en el símbolo de una crisis humanitaria que empeora día a día.

"Cuando uno sale lo que espera encontrar en el lugar de acogida siempre son puertas abiertas, brazos abiertos", proclamó, y agregó que el deber de todos es proteger a los más pequeños, que solo buscan una oportunidad de vida.

Más de 70,8 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares por la guerra o la violencia, la mayor cifra tras la II Guerra Mundial, una crisis que no dejado de crecer en las dos últimas décadas hasta adquirir un carácter global.

En 2018, México con 29.600 peticiones y Costa Rica con 28.000 fueron los países de Latinoamérica que más solicitudes de asilo recibieron, mientras que entre las principales nacionalidades del continente que solicitaron asilo en EEUU están El Salvador (33.400), Guatemala (33.100), Honduras (24.400) y México (20.000).

Estas cifras fueron recordadas por la oficial de protección de Acnur en Guatemala Amanda Solano, quien mostró su pesar por no existir aún "todas las soluciones posibles" a esta crisis, que ha dejado miles de muertes.

Y la jefa de la oficina en el país centroamericano, Rebeca Celnamor-Rejas, dijo que la capacidad generadora y la resiliencia de los niños se ve en las fotografías, donde dejan atrás sus "trágicas historias de vida" para centrarse en mensajes positivos "llenos de fuerza y esperanza".