Londres Internacionales -  4 de noviembre de 2019 - 12:00

La Cámara de los Comunes elige al remplazante del controvertido Bercow

La Cámara de los Comunes elige el lunes a su nuevo presidente, para remplazar al teatral y controvertido John Bercow, cuyo grito de "¡Orden, orden!" se convirtió en característico de los debates sobre el Brexit en que jugó un papel clave.

Tres hombres y cuatro mujeres optan al cargo, que será designado por una serie de votos sucesivos en una sesión parlamentaria que comienza a las 14h30 (locales y GMT) y exclusivamente dedicada a esta cuestión.

Para poder presentar sus candidaturas los siete obtuvieron el apoyo de 12 diputados, de los cuales al menos tres de partidos diferentes al suyo, ya que el presidente de la cámara precisa de un respaldo transpartidario.

El favorito para hacerse con un puesto que Bercow, quien lo ocupó durante diez años, impuso como clave en el debate político es el laborista Lindsay Hoyle.

De 62 años y procedente del noroeste de Inglaterra, Hoyle fue desde 2010 primer ayudante de Bercow y en una entrevista publicada el domingo por el Sunday Times dijo querer calmar el ambiente agitado, y a veces agresivo, que reina en la cámara baja del parlamento británico especialmente cuando se debate sobre el Brexit.

El anterior "speaker", cuyas funciones incluyen decidir qué enmiendas son aceptadas y debatidas y cuáles no, jugó un papel clave en el difícil proceso de salida de la Unión Europea, dirigiendo las sesiones de un modo que le valió acusaciones de parcialidad a favor de los proeuropeos.

Por su parte, Hoyle asegura concebir el cargo como el de un simple árbitro: "la gente no quiere acordarse del árbitro, quiere acordarse del partido", afirma.

Amante de los animales, el candidato tiene una serie de mascotas que bautizó con los nombres de primeros ministros y otras personalidades políticas británicas.

Su loro Boris ya sabe gritar "¡Orden, orden!" como hizo Bercow hasta que dejó el puesto la semana pasada alegando motivos familiares. Su tortuga "de duro caparazón" se llama Maggie en honor de Margaret Thatcher y su perro rottweiler responde al nombre de Gordon, como el 'premier' laborista Brown.

También la diputada laborista Harriet Harman, exsecretaria de Estado de Justicia de 69 años, parece bien situada para hacerse con el cargo, según los imprescindibles corredores de apuestas británicos. Y también ella afirma querer calmar los ánimos: "Debemos escucharnos unos a otros en lugar de gritarnos", abogó en el Sunday Times.

El primer ministro Boris Johnson abrirá la sesión que, en ausencia de un "speaker", estará presidida por el decano de los diputados, el exconservador Ken Clarke, expulsado en septiembre del partido gubernamental por rebelión.

Cada uno de los candidatos tendrá cinco minutos para convencer a sus pares, quienes realizarán después una serie de votaciones secretas.

Ganará el candidato que llegue en cabeza con más de 50% de los votos. Si esto no ocurre de inmediato, en cada votación sucesiva se eliminará a quien haya obtenido menos apoyos y a quienes obtengan menos de 5% de votos.

Respetando las arraigadas y a veces sorprendentes tradiciones de la cámara, el vencedor será llevado en volandas por dos de sus partidarios hasta el sillón del "speaker".

Sin embargo, se sentará en él muy poco tiempo antes de la disolución del parlamento, el martes, antes de la celebración de elecciones generales anticipadas el 12 de diciembre.

Sea quien sea el designado, la Cámara de los Comunes pasará una página tras la partida de Bercow, un peculiar legislador de 56 años con un pronunciado gusto por la teatralidad.

Surgido de las filas del Partido Conservador, fue la piedra en el zapato de sucesivos gobiernos tories y el primer ministro David Cameron incluso intentó expulsarlo del cargo.

Con su toga de seda negra y sus corbatas estampadas, este hombre de 1,68 metros de alto, espesa cabellera blanca y potente voz, se dio un papel más decisivo que sus antecesores gracias a una interpretación personal de las atribuciones que le confiere el cargo.

Fue el titular más joven en llegar al puesto, con 46 años, y se esforzó por modernizarlo, abandonando por ejemplo el uso de la peluca blanca. En 2017 permitió también a los diputados acudir sin corbata.

En esta nota: