Los sindicatos franceses celebraban el viernes huelgas y protestas de última hora

AP

Los sindicatos franceses celebraban el viernes huelgas y protestas de última hora en todo el país antes de que el gobierno presente su divisivo proyecto para la reforma del sistema de pensiones.

Los viajeros volvieron a sufrir interrupciones en los trenes regionales y en el metro de la capital, París, y algunas escuelas y otros servicios públicos también pararos. Pero los problemas de transporte del viernes no fueron tan graves como los registrados al inicio de las movilizaciones hace 50 días.

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El número de trabajadores en huelga y de trenes cancelados se redujo considerablemente esta semana luego de que el gobierno realizó una serie de concesiones. Pero los sindicatos esperan que las protestas reactiven la oposición hacia la reforma estrella del presidente, Emmanuel Macron.

Su gobierno seguirá adelante con el plan, que se presentará en el consejo de ministros más tarde en el día. El texto pasará entonces al parlamento, donde el partido de centro de Macron tiene una amplia mayoría.

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La reforma unificará los 42 planes de pensiones existentes en Francia en uno solo que se aplicará a todos los trabajadores, tanto del sector público como del privado, y eliminará las excepciones que permitían que algunos se retirasen a los 50 años. La norma introducirá además pensión mínima.

El ejecutivo tuvo que dar marcha atrás en su propuesta de elevar la edad de jubilación para percibir una pensión completa de los 62 años actuales a los 64, y negoció acuerdos con varios sectores, incluyendo pilotos, militares y políticas, que todavía podrán retirarse antes.

El nuevo sistema de puntos entrará en vigor en 2022 para los trabajadores más jóvenes y se implantará gradualmente entre los más mayores. Solo afectará a los nacidos después de 1974.

Muchos de los detalles de la reforma siguen sin definirse y se anunciarán más tarde.

Macron sostiene que el anterior sistema de pensiones era injusto, anticuado y demasiado costoso para un país que tiene una esperanza de vida cada vez más alta. Los sindicatos alegan que la reforma amenaza los derechos adquiridos por los trabajadores.

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