Propuesta de rebautizar puente en Alabama divide opiniones

AP - JAY REEVES

Miles de personas se congregaron en la ciudad de Selma en 1940 para inaugurar un nuevo puente en honor al supremacista blanco Edmund Pettus, un general confederado y líder del Ku Klux Klan. Apenas 25 años después, el puente se volvió un hito global cuando manifestantes por los derechos civiles fueron golpeados por la policía en su base.

Hoy, con numerosas protestas en todo Estados Unidos contra la injusticia racial, está ganando fuerza un esfuerzo de años para rebautizar el puente Edmund Pettus en honor del representante demócrata John Lewis, que encabezó la marcha del “Domingo Sangriento” de 1965, pero la idea tiene oposición en Selma, incluso de algunos que marcharon con Lewis ese día.

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El nombre de Pettus simboliza irónicamente también la libertad de los negros y no debería ser borrado. Otros se oponen a la idea porque Lewis era un forastero que siguió los pasos de residentes locales que habían trabajado para eliminar la segregación racial durante años antes de su arribo. Además, otros temen que un cambio perjudique el turismo en una ciudad pobre que no tiene mucho más que su lugar en la historia de la lucha por los derechos civiles.

Lynda Lowery, que tenía 14 años y recibió 35 puntos de sutura en la cabeza el Domigo Sangriento, no quiere que cambien el nombre del puente. Dice que la arcada sobre el río Alabama “no es un monumento, es parte de la historia”.

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“Tienen que dejar tranquilo mi puente”, dijo Lowery, que ahora tiene 70 años.

La hermana menor de Lowery, Jo Ann Bland, quien estaba también entre los 600 manifestantes el 7 de marzo de 1965, se ha opuesto desde siempre a que se dé un nuevo nombre al puente, pero en un momento de manifestaciones por la muerte de George Floyd a manos de un policía blanco en Minneapolis, ahora respalda tentativamente la idea de rebautizar el puente en honor de activistas locales, no de Lewis.

“John Lewis es mi héroe, lo ha sido desde que yo era niña, dijo Bland. “Yo lo seguí en el puente Edmund Pettus, pero John y yo no fuimos los únicos allí”.

El puente fue nombrado en honor a Pettus, quien peleó por la Confederación, fue un dirigente de KKK y senador en la época en que las leyes segregacionistas dieron a los blancos un control casi absoluto en Alabama. Murió en 1907.

En el día de la inauguración del puente en 1940, en presencia de unas 7.000 personas, un desfile incluyó una carroza que mostraba a esclavos. El periódico de la ciudad publicó una biografía elogiosa que dijo que Pettus se “dedicó completamente a fortalecer nuestro estado y devolver orden tras el caos del oportunismo y la dominación de los negros” después de la Guerra Civil.

Los pedidos de rebautizar el puente se han multiplicado en el internet desde 2015, el año en que el presidente Barack Obama y el expresidente George W. Bush visitaron Selma para celebrar el 50 aniversario del Domingo Sangriento, cuando policías estatales golpearon a los manifestantes que intentaban cruzar el puente en camino a Montgomery, la capital estatal.

Lewis, oriundo del sureste de Alabama, estaba al frente de la columna de manifestantes y sufrió heridas graves. Hospitalizado brevemente, Lewis se dedicó a la política y ha representado a Alabama en el Congreso desde 1987.

en 2015, Lewis y la representante en 2015, Terri Sewell, los únicos legisladores negros en la delegación de Alabama en el Congreso, coescribieron un editorial en el que se opusieron a un cambio en el nombre del puente.

“Cambiar el nombre del puente comprometería la integridad histórica del movimiento de derechos de los votantes”, dijo.

Pero mucho ha cambiado desde entonces. Lewis recibió un diagnóstico de cáncer pancreático avanzado en diciembre y los esfuerzos para erradicar los símbolos de los estados esclavistas han ganado impulso desde la muerte de Floyd. Numerosos monumentos de figuras de la Confederación han sido derribados desde entonces.

Ahora que el petitorio online para rebautizar el puente en honor a Lewis tiene más de 285.000 firmas, Sewell dijo recientemente que cambió de parecer y ahora apoya eliminar el nombre de Pettus. Sewell, nativa de Selma, está a favor de ponerle al puente el nombre de Lewis, pero dijo que la decisión le corresponde a la gente en la ciudad.

“Aunque la importancia histórica del puente trasciende al hombre cuyo nombre lleva, yo reconozco también que en estos momentos todo debe estar en discusión y eso incluye rebautizar el puente”, dijo Sewell en una declaración.

Un asistente de Lewis no respondió a un pedido de declaraciones.

Los grupos que reivindican la tradición sureña se oponen al retiro de cualquier símbolo de la Confederación, y un grupo en Facebook para residentes de Selma ha realizado animados debates sobre el tema. AC Reeves, que es blanca y sirve de guía en recorridos de la ciudad, dijo que los veteranos sobrevivientes del movimiento de derechos civiles en Selma deberían tomar la decisión.

“Pienso que los blancos deberíamos callarnos la boca”, dijo.

La legislatura de Alabama, controlada por republicanos blancos, tendría que aprobar cualquier cambio, dijo Tony Harris, vocero de la agencia estatal de transporte.

La cámara de representantes de Alabama frenó una resolución que habría permitido el cambio de nombre del puente. El exsenador estatal que auspició esa propuesta quiere ahora rebautizarlo como “Puente de la Libertad” en lugar de en honor a Lewis.

Aunque muchos republicanos conservadores pudieran titubear a la hora de cambiar el nombre del puente en un estado en el que el presidente Donald Trump es enormemente popular entre los votantes del partido, ambos lados del debate parecen tener un respaldo birracial en Selma, una ciudad de 17.000 habitantes con una población más de 80% negra.

Los líderes locales consideran el turismo una forma de atraer dinero a Selma, donde 41% de los residentes son pobres y escasean las empresas grandes.

“El puente es una enorme pieza de la industria de turismo aquí en Selma, así que es realmente importante que consideremos también el impacto económico potencial de cambiar el nombre”, dijo Lidya Chatmon, una mujer negra que trabaja con un grupo promotor del turismo.

A Bland le preocupa además el efecto en el turismo y duda que algo vaya a suceder rápidamente. Eso está bien, dijo, dado que hay algo para festejar en el hecho de que el nombre de un supremacista blanco se ha vuelto un símbolo de libertad para las personas negras, que siguen cruzando el puente cada año para conmemorar los eventos de 1965.

“Lo que sucedió en ese puente cambió el significado del puente Edmund Pettus, de Edmund Pettus, para mí”, dijo Bland. “Estoy segura de que él se revuelva en su tumba cada vez que cruzamos ese puente”.

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