Policías argentinos intensifican reclamos de mejora salarial

AP

Cientos de policías intensificaron el miércoles sus protestas en varias localidades de la provincia de Buenos Aires, la más importante de Argentina, e incluso se apostaron frente a la residencia del presidente Alberto Fernández en reclamo de mejores salarios y condiciones de trabajo en medio de la pandemia del nuevo coronavirus.

Las manifestaciones son protagonizadas desde el lunes por la noche por policías retirados y en actividad junto a sus familiares en municipios cercanos a la capital como La Matanza, Lanús, Adrogué y La Plata y otros del interior del distrito en momentos en que la inseguridad es la principal preocupación de la población.

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Con 90.000 efectivos, la policía bonaerense es la más numerosa del país.

El malestar de los efectivos se trasladó también a la residencia del presidente Fernández, en la localidad bonaerense de Olivos, suburbio al norte de Buenos Aires. Las imágenes de decenas de policías, muchos de ellos armados, manifestándose con banderas y bombos generó fuertes críticas entre dirigentes del oficialismo y la oposición.

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Fernández se refirió al reclamo en un acto oficial en el que afirmó que “este tema no se resuelve escondidos en patrulleros y tocando bocina".

Agregó que “se resuelve hablando frontalmente y el gobierno nacional no se va a hacer el distraído, vamos afrontarlo junto al gobernador de la provincia de Buenos Aires”, en referencia a Axel Kicillof, quien pertenece a su mismo signo político del mandatario peronista.

Los uniformados han dado a conocer un petitorio con más de una docena de reclamos, entre ellos, un aumento salarial de al menos 56% para algunas categorías y más elementos de protección en un contexto de incremento de los contagios. También pidieron no ser sancionados por la protesta.

“Es absolutamente inaceptable la reunión de policías armados frente a la quinta de Olivos, reclamando mejoras. Deben cesar de inmediato en esa actitud que atenta contra los poderes públicos y el orden constitucional”, expresó el diputado Mario Negri, presidente del bloque de diputados de Juntos por el Cambio, la principal fuerza opositora.

“La legítima defensa de los derechos laborales de los policías de la provincia de Buenos Aires se transformó con el paso de las horas en una amenaza real al normal funcionamiento del Estado”, afirmó por su lado la Confederación General del Trabajo (CGT), la central obrera más importante del país.

El nudo central del reclamo son los bajos salarios —los oficiales de menor rango reciben 34.000 pesos (unos 430 dólares) al mes— en un contexto de inflación y crisis económica agravada por la pandemia.

Antes del coronavirus, los policías compensaban estos bajos ingresos con sumas adicionales que recibían por la custodia de partidos de fútbol y recitales pero todo está suspendido por la cuarentena desde hace seis meses.

“Lo único que queremos es que nuestra voz se haga escuchar y que sea eco de cuál es la situación real de cada uno de los efectivos de la policía de la provincia de Buenos Aires de sueldos paupérrimos, efectivos heridos, abandonados en la total indigencia”, dijo el oficial ayudante Alderete.

Entre los reclamos, también afirman que se pagan el alcohol en gel de su bolsillo y que los compañeros de los agentes infectados no son aislados adecuadamente. Al mismo tiempo exigen móviles policiales sin desperfectos técnicos y capacitación y entrenamiento permanente.

Carlos Bianco, jefe de gabinete del gobierno de la provincia de Buenos Aires, dijo más temprano que el Ejecutivo provincial dará a conocer entre el jueves y el viernes una decisión sobre los reclamos que incluirá un aumento salarial cuyo porcentaje no precisó.

“Coincidimos en que el salario está retrasado... el aumento que dimos en abril de 4.000 pesos (unos 52 dólares) fue un refuerzo pero con la inflación de los últimos meses se fue licuando y teníamos previsto mejorarlo”, dijo Bianco.

La inflación en los primeros siete meses del año fue de cerca de 16% mientras que 2019 registró un alza del costo de vida de 53,8%.

Lo que dificulta las negociaciones es la falta de interlocutores definidos del lado de los policías. Esto se debe a que no pueden sindicalizarse y carecen de una figura legal para sentarse a negociar aumentos salariales.

El presidente Fernández invitó a un grupo de policías a ingresar a la residencia de Olivos, pero éstos sólo aceptaron entregarle, a través de su custodia, un petitorio con los reclamos.

El reclamo se produjo pocos días después de que Fernández anunciara un plan contra la delincuencia para las localidades cercanas a Buenos Aires -crónicos focos de violencia-, que supone el despliegue de miles de efectivos y fondos por unos 480 millones de dólares.

La inseguridad aparece en varias encuestas como la mayor preocupación de los argentinos, por encima de la crisis económica y la pandemia.

El plan de seguridad prevé el despliegue de 3.957 efectivos, la formación de 10.000 nuevos policías a lo largo de 18 meses y la provisión de 2.200 nuevos móviles policiales.

Argentina ha reportado más de 500.000 casos del nuevo coronavirus y cerca de 10.500 decesos.

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