Argentina: aumento salarial para silenciar reclamo policial

AP - Associated Press

Policías de la provincia de Buenos Aires que protestaban desde hace cuatro días por mayores ingresos y otras mejoras laborales comenzaron a desmovilizarse el jueves luego de que las autoridades anunciaron un aumento salarial que consideraron insuficiente aunque un paso adelante en el marco de sus reivindicaciones.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, anunció aumentos que se reflejarán en el salario neto de los uniformados, en los fondos que reciben para comprar sus uniformes y en las horas extras para descomprimir el conflicto con la fuerza de seguridad que, con 90.000 agentes, es la más numerosa de Argentina y que tiene lugar en medio de la pandemia del nuevo coronavirus.

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Una vez que hizo el anuncio, las primeras reacciones de los cientos de uniformados concentrados en manifestaciones en distintas localidades de la provincia fueron positivas por el aumento con el que serán beneficiados, aunque lo consideraron insuficiente.

En ese sentido señalaron que el aumento salarial no representa el 56% de suba demandado para algunas categorías.

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Varios policías que no se identificaron dijeron a los periodistas presentes en las concentraciones que las palabras del gobernador supusieron un “avance” porque se sintieron escuchados pero no resolvieron todos sus reclamos.

Por otro lado, mostraron su malestar porque el gobernador no precisó que no sancionará a los manifestantes, tal como habían solicitado.

Las reacciones se produjeron a través de distintos voceros informales ya que, por ley, la fuerza no está sindicalizada.

El anuncio del incremento salarial se produjo luego de que en la víspera las autoridades provinciales y el gobierno nacional afrontaran manifestaciones de miles de uniformados de la fuerza en las inmediaciones de las residencias del gobernador y del presidente Alberto Fernández en las afueras de Buenos Aires.

Los policías se quejan de sus bajos salarios, de que pagan el alcohol en gel y otros insumos sanitarios de su bolsillo. Al mismo tiempo exigen móviles policiales sin desperfectos técnicos y capacitación y entrenamiento permanente.

También sostienen que reciben sanciones desproporcionadas por roces con sus jefes.

El gobernador Kicillof anunció que unos 39.000 oficiales de la policía bonaerense “pasarán a percibir un salario de bolsillo de 44.000 pesos (unos 559 dólares)”.

En la actualidad, los oficiales de menor rango reciben 34.000 pesos (unos 430 dólares) al mes, en un contexto de inflación y crisis económica agravada por la pandemia.

Por otro lado, se destinarán 5.000 pesos ( 63 dólares) por mes para la adquisición de uniformes, lo que más que cuadriplica la cifra vigente, y se aumentará el valor de las horas extras a 120 pesos (1,5 dólares), tres veces más que lo que los agentes cobran ahora.

Eso último elevará el salario de los efectivos que presten servicios adicionales a 60.000 pesos (760 dólares).

Según Kicillof, cuyo anuncio televisado fue seguido por los policías concentrados, con esta decisión “comienza una equiparación del salario con el de la Policía Federal Argentina” y “se viene a saldar una deuda” con la fuerza bonaerense en un contexto de falta de recursos y crisis heredada del gobierno anterior y que se agudizó por la pandemia.

El gobernador también anunció más programas de entrenamiento y la posibilidad de que los agentes sean tratados de forma personalizada en dos hospitales.

El reclamo de la policía bonaerense generó un temor por el posible efecto contagio en otras fuerzas de seguridad.

Para poder hacer efectivas estas subas, Fernández anunció la víspera una quita de más del 1% de la distribución nacional de impuestos destinada a la Ciudad de Buenos Aires para dirigir esos recursos a la provincia, medida que no ha sido bien recibida por las autoridades capitalinas.

Se trata de un monto que este año asciende a unos 31.000 millones de pesos (cerca de 394 millones de dólares).

El reclamo policial se produjo en momentos en que la inseguridad aparece en varias encuestas como la mayor preocupación de los argentinos, por encima de la crisis económica y el COVID-19, y a pocos días de que el gobierno de Fernández anunciara un plan contra la delincuencia para las localidades cercanas a Buenos Aires -crónicos focos de violencia-, que supone el despliegue de miles de efectivos y fondos por unos 480 millones de dólares.

Argentina ha reportado más de 512.000 casos del nuevo coronavirus y más de 10.700 decesos.

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