La periodista de NBC Kristen Welker

AFP

¿Podrá evitar el desastre del primer debate? La periodista de NBC Kristen Welker, que moderará el segundo y último duelo este jueves entre Donald Trump y Joe Biden, ya es acusada por el presidente republicano y su entorno de ser prodemócrata.

"Kristen Welker es una izquierdista demócrata radical", dijo el lunes en un acto político en Phoenix el presidente estadounidense.

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"Me ha estado gritando preguntas durante un largo tiempo y no es buena", añadió.

El martes volvió al ataque, al subrayar que los padres de esta periodista que cubre la Casa Blanca desde 2011 -primera mujer negra que conduce un debate presidencial desde 1992- eran fervientes demócratas.

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En enero, Trump felicitó sin embargo a Welker por su nombramiento como copresentadora del programa matinal del fin de semana en NBC.

"Tomaron una decisión muy sabia", estimó. La periodista originaria de Filadelfia reaccionó inmediatamente pidiéndole una entrevista que nunca obtuvo.

Welker no tiene afiliación política actualmente y nunca hizo una donación a un partido, aunque en 2012 estaba registrada como demócrata.

La periodista de 44 años debe tomar el relevo de Steve Scully, designado moderador del segundo debate presidencial previsto el 15 de octubre. Pero el duelo fue anulado cuando Trump, entonces enfermo de coronavirus, se negó a aceptar un formato virtual.

Scully fue luego suspendido por la cadena C-SPAN tras mentir sobre un tuit vinculado al presidente que dio a Trump, habituado a denigrar a los medios, una nueva oportunidad para cuestionar su supuesta parcialidad.

Trump cuestiona a Welker porque desactivó durante unas horas su propia cuenta de Twitter tras el tuit de Scully diciendo que su cuenta había sido pirateada (lo cual era falso, como admitió luego el periodista).

NBC dijo que la suspensión de la cuenta de Welker fue temporaria y obedeció a razones de seguridad, y no para ocultar nada que pudiera haber escrito en el pasado.

Habituada a las entrevistas políticas, la periodista conocida por sus preguntas incisivas y tono tranquilo sucede a Chris Wallace, desbordado por las repetidas interrupciones de Trump en el primer debate del 29 de septiembre, que se convirtió en un pugilato.

Esta vez, Welker podrá cortar el micrófono del candidato que no tenga oficialmente la palabra, lo cual facilitará la tarea de la moderadora en la Universidad Belmont de Nashville (Tennessee), donde tendrá lugar el debate.

La periodista, conocida por su capacidad de trabajo, eligió los seis grandes temas del debate, como indica la tradición. Son la lucha contra el coronavirus, las familias estadounidenses, la cuestión racial, el cambio climático y la seguridad nacional.

"Le dije que fuese ella misma", dijo su madre, Julie Welker, al diario local Philadelphia Tribune. "Es una periodista formidable. Su objetivo es que se conozca y se diga la verdad. Y será muy equitativa en su manejo del debate".

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