El alcalde de Nueva York, Eric Adams, ha sido imputado por cargos penales federales, según revelaron este miércoles varios medios estadounidenses. Esta acusación se produce tras múltiples investigaciones sobre presunta corrupción dentro de su administración, lo que ha provocado la dimisión de varios de sus colaboradores cercanos.
De acuerdo con el The New York Times y otros medios locales, Adams, un expolicía demócrata de 64 años, es el primer alcalde en ejercicio de Nueva York en enfrentar una acusación federal. Aunque los cargos específicos aún no han sido detallados, se sabe que existen al menos cuatro investigaciones en marcha, tres de ellas lideradas por el Tribunal de Distrito de Manhattan.
En un comunicado emitido el miércoles por la noche, Adams se declaró "inocente", asegurando que se defenderá con "toda su fuerza y espíritu". Los detalles de la acusación serán revelados este jueves por los fiscales federales, quienes hasta el momento no han hecho comentarios oficiales.
Crisis en el círculo cercano del Alcalde Adams
La situación del alcalde se ha complicado aún más esta semana con la renuncia de varios altos funcionarios de su administración, incluyendo el comisionado de Sanidad, Ashwin Vasan, y el responsable de Educación, David Banks, un amigo cercano de Adams. Estas dimisiones, que se harán efectivas a finales de 2024, siguen a la salida del jefe del Departamento de Policía de Nueva York, Edward Caban, y de la principal asesora legal del alcalde, Lisa Zornberg.
Caban, cuyo hermano está vinculado a un negocio de seguridad nocturna bajo investigación, decidió apartarse del cargo cuando los investigadores federales incautaron sus dispositivos electrónicos.
Vínculos empresariales y políticos en la mira
Uno de los aspectos más delicados de las investigaciones es el vínculo personal y empresarial entre el alcalde y su círculo cercano, lo que ha levantado sospechas de posibles conflictos de intereses. Además, Adams enfrenta una investigación sobre presuntas donaciones ilegales a su campaña electoral de 2021, supuestamente vinculadas con Turquía y la construcción de un rascacielos autorizado frente a la sede de la ONU.
Estas revelaciones han debilitado la imagen del alcalde, cuyo índice de popularidad ha caído al 28%, especialmente tras su gestión frente a la crisis migratoria y la falta de solución a la crisis de vivienda que afecta a la ciudad.