Siempre que escribo alguna nota sobre higiene, recibo un montón de comentarios. La mayoría de los lectores afirman que las alertas y preocupaciones exageradas con la limpieza solo hacen daño a las personas. Muchos creen que los niños deben estar expuestos a la suciedad desde pequeños para que fortalezcan el sistema inmunológico.
La mayoría de esos comentarios tienen buenos argumentos y, por eso, he resuelto investigar para descubrir si estas afirmaciones son correctas o no.
Los argumentos a favor de esta actitud no vienen de la imaginación popular. Ellos son basados en la Teoría de la Higiene propuesta por el doctor inglés David Strachan, en finales de los años 80.
El estudio, que fue ampliamente divulgado en la época, afirmaba que los chiquitos que vivían en casas más sucias, presentaban menos alergias como asma, bronquitis o rinitis.
Los años pasaron, diversos científicos buscaron evidencias sobre la esta tesis, pero la teoría nunca fue comprobada y acepta oficialmente.
Lo que sí es comprobado científicamente es que los niños que nacen en familias con mascotas peludas son capaces de protegerse más de algunas enfermedades, principalmente las respiratorias.
Un estudio realizado en Finlandia, por ejemplo, encontró que los bebés que tienen un perro o gato en casa presentan menos problemas de salud que los pequeños que crecen sin la compañía de una mascota.
El estudio, que fue publicado en la revista científica Pediatrics ha analizado la salud de 397 niños desde su nacimiento hasta su primer año de edad.
O sea: los perros y gatos pueden si tener algo que ayude a inmunizar a los niños, pero eso no significa que sea la suciedad.
¿Cuál es tu opinión?
FUENTE: Raquel Bellini