Angustia y desesperación fue lo que sintió una señora en el Metro de Panamá, específicamente en la estación Pan de Azúcar, donde luego de abordar el respectivo vagón, se le quedó la mano atrapada en la puerta y no había personal que la auxiliara.
Angustia y desesperación fue lo que sintió una señora en el Metro de Panamá, específicamente en la estación Pan de Azúcar, donde luego de abordar el respectivo vagón, se le quedó la mano atrapada en la puerta y no había personal que la auxiliara.