Los embarazos en adolescentes continúan siendo uno de los principales desafíos sociales de Panamá, con consecuencias directas en la salud pública, la educación y el desarrollo económico. Datos de gremios empresariales y organismos internacionales evidencian que el país supera el promedio regional en fecundidad adolescente.
Cifras de embarazos que reflejan un problema estructural
Un estudio presentado por la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, con base en datos del Banco Mundial, revela que Panamá registra 57 embarazos por cada mil mujeres entre 15 y 19 años, una cifra superior al promedio de América Latina y el Caribe. La situación se agrava al confirmarse casos de niñas embarazadas desde los 10 años, en su mayoría vinculados a violencia sexual.
De acuerdo con la doctora Celia Cordero, gerente de la Asociación Panameña para el Planeamiento Familiar (APLAFA), el embarazo adolescente no es un fenómeno aislado, sino parte de un contexto más amplio de vulnerabilidad social y falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva.
Vulnerabilidad social y riesgos en salud sexual
Datos analizados por APLAFA indican que en Panamá se registraron 14,364 madres adolescentes, lo que representa cerca del 4% del total de mujeres en ese rango etario. De ese grupo, el 70% corresponde a jóvenes de 18 y 19 años, mientras que más del 29% tiene entre 15 y 17 años.
Las cifras son más altas en zonas con mayores niveles de vulnerabilidad, como la comarca Ngäbe Buglé, Bocas del Toro, Chiriquí y Darién, así como en áreas rurales con acceso limitado a servicios de salud. En muchos casos, las adolescentes no acuden a controles médicos por barreras económicas y de transporte.
En materia de salud sexual, informes de 2025 señalan que 76 adolescentes entre 10 y 14 años viven con VIH y reciben tratamiento, lo que refuerza la urgencia de fortalecer la prevención, la educación sexual integral y el acceso oportuno a la atención médica.





